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Ser bi y trans en una fiesta sexual

Bi Stories

Imagínate esto. Una sala enorme y cómoda con muchas camas, sofás y decenas de personas queer por todas partes expresando sus sexualidades. Hasta hace un mes, nunca había formado parte de un grupo tan grande de gente queer. Después de esa noche, sé lo importante que es para mí seguir experimentando la libertad y la amistad que encontré en una fiesta queer lúdica.

Comprender mi sexualidad como bisexual ha sido un proceso. No fue hasta que asistí a esta fiesta lúdica (también conocida como fiesta sexual) que mi identidad encajó en su sitio y finalmente sentí comodidad para decir que soy bi.

Durante mucho tiempo, la única definición de bi que había oído significaba atracción por hombres y mujeres. Esta definición me hizo creer que no podía ser bi por dos razones. Primero, no me interesan las relaciones sexuales o románticas con hombres. Segundo, no soy ni un hombre ni una mujer. Si ser bi significaba atracción por hombres y mujeres, ¿cómo podría serlo? No había lugar para mi género y mi sexualidad, o eso pensaba.

En la fiesta me encontré con mucha gente. Con sinceridad, durante la primera hora tuve algo de miedo ya que no conocía ninguno de los participantes. Tengo un trastorno de ansiedad y, en situaciones sociales, tiendo a sudar mucho a y moverme un poco involuntariamente. No es para nada sensual. Aunque mi miedo iba desapareciendo a medida que entraba más gente en la sala. Sentí que mi cuerpo se excitaba, lo que me hizo sudar todavía más, pero daba igual. Sentía atracción hacia muchas de las personas que me rodeaban y, debido a lo grande y diverso que era el grupo, enseguida pude notar el patrón de mi atracción. Todas las personas con presentación femenina y no binaria eran a las que quería besar. Apenas y me fijaba en las personas con presentación masculina, a pesar de que había muchas.

Durante los últimos años de exploración de mi identidad, he usado muchas etiquetas para describirme. A veces es necesario pasar por varias identidades antes de encontrarse a uno mismo. Cuando tenía 22 años, me llamaba a mí misma lesbiana y mujer cis (cisgénero significa que eres del género que te asignaron al nacer). A los 24, encontré un lenguaje para expresar mi género: persona trans no binaria. Ser transgénero significa que no soy del género que me asignaron al nacer. Ser no binario significa que mi género no es masculino ni femenino. Mi género existe completamente fuera del sistema binario de lo masculino/femenino. Fue genial encontrar una forma de expresarme y conocer mi género.

Sin embargo, de repente mi identidad lesbiana se volvió complicada porque llamarme lesbiana significaba también llamarme mujer. Lesbiana engloba en cierto modo la orientación sexual y el género en una sola palabra. Como no soy mujer, no quiero llamarme lesbiana, no es cierto para mí. No entendía cómo mi género podía encajar en la comunidad bi. No soy hombre, no soy mujer; soy alguien no binario. Pero la única definición de bi que había oído no mencionaba mi género. Entonces, ¿cómo podría ser bi?

Mis roomies son bi. He aprendido de ellos lo amplia que es la definición de la bisexualidad. Lo que he aprendido es que bi realmente significa atracción que no se limita a un género. Al principio, pensé, espera, ¿no se trata de la pansexualidad? Sin embargo, pan significa atracción por todos los géneros, o atracción sin tener en cuenta el género. Por lo tanto, hay un cruce entre pan y bi, pero si llegaron a este punto, probablemente los esté aburriendo con mi afición por definir palabras, así que volvamos a la fiesta sexual.

Pensé que estaría bien besar o acariciar personas de cualquier género durante la fiesta. No me desagradaban los hombres queer en la fiesta. ¡Vivan los hombres queer! Aunque después de que algunos de ellos me ofrecieran abrazos y los rechazara por sentir incomodidad, me di cuenta de que tenía que encontrar a personas con quienes quisiera tener momentos de intimidad. Quería acercarme a personas trans, femeninas y no binarias. Una vez que me di esta libertad, pasé la mejor noche coqueteando y en cercanía de personas que irradiaban esas expresiones de género. Sentí euforia y dicha (aunque seguía sudando). Gozar mi sexualidad tan claramente rodeada de gente queer fue una sensación increíble. Cuando llegué a casa y recuperé el aliento tras vivir tantas emociones, terminé con una enorme sonrisa en la cara y en mi corazón. Soy bi. ¡Soy bi!

Tal vez tú también hayas tenido suerte de encontrar una palabra y una comunidad que engloba tus experiencias y deseos. Bi era una palabra que creía que no podía incluirme debido a mi género y atracciones. Pero me equivoqué. Bi tiene espacio más que suficiente para los géneros no binarios y la atracción no binaria. Bi me incluye. Ser capaz de entender y expresar mi identidad bi por fin me da más libertad para encontrar relaciones plenas, tanto en fiestas sexuales como en cualquier otro lugar.

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