Eva de Haas es una de las dos protagonistas de la novela neerlandesa de ficción histórica La guardiana, de Yael van der Wouden, publicada en 2024.
En los Países Bajos de 1961, Eva de Haas es mecanógrafa y novia de Louis, hermano de la otra protagonista, Isabel den Brave. Isabel vive sola en la casa familiar, ubicada en el campo neerlandés, y, con los años, prácticamente se ha convertido en una ermitaña. Cuando Louis debe salir del país durante un mes para asistir a una conferencia de trabajo, Eva se queda con Isabel mientras él está fuera. Al principio, las dos mujeres no se llevan bien debido a la paranoia de Isabel (algo que no es nuevo; también sospecha que la criada le roba), que choca con la personalidad alegre de Eva y su facilidad para instalarse como si estuviera en su propia casa. Sin embargo, ambas descubren que se sienten atraídas la una por la otra y entablan una intensa relación sexual que las sorprende a ambas.
En el capítulo 5, mientras hablan sobre si Isabel siente atracción por su indeseado pretendiente, Johan, Eva recuerda a sus antiguos amantes antes de que ambas terminen besándose, lo que enciende la pasión entre ellas.
Cuando Isabel admite que no está segura de querer besar a alguien, Eva le dice que, a veces, la única forma de averiguarlo es intentándolo. Para demostrar su punto, besa ligeramente a Isabel, pero el momento pronto se vuelve más intenso: Eva vuelve a besarla y le acaricia los hombros y el pecho. Aunque Eva intenta explicar lo ocurrido diciendo que Isabel le recuerda a su hermano, sus acciones hacen difícil negar la atracción que siente por ella.
Más adelante se revela que Eva de Haas es judía y que su familia vivía en la casa de Isabel antes de ser desplazada durante la Segunda Guerra Mundial. El padre de Eva murió en un campo de concentración y, como consecuencia, dejó de pagar la hipoteca, por lo que el banco volvió a vender la casa a la familia de Isabel. Cuando Eva y su madre regresaron tras la guerra para recuperar la propiedad, la madre de Isabel las rechazó. Años después, la madre de Eva murió, y Eva nunca dejó de resentir haber perdido la casa.
Antes de empezar su relación con Louis, Eva describe en un diario secreto que Isabel descubrió que se sintió atraída por otros hombres y salió con ellos. El diario revela que, en 1960, Eva descubrió que Louis seguía viviendo en el pueblo y comenzó a salir con él para poder acceder a la casa y, con suerte, recuperar algunas de las pertenencias de su familia en un intento por reclamar parte de sus reliquias familiares.
Sin embargo, Eva no contaba con enamorarse de Isabel como parte de su plan. En la tercera parte, capítulo 12 de la novela, esto se confirma a través del diario de Eva, en las entradas correspondientes al día de aquel primer beso y a los primeros días embriagadores de su relación sexual.
El diario de Eva deja claro que su atracción por Isabel es genuina y emocionalmente intensa, y no simplemente un intento de manipularla. Escribe sobre su incapacidad para dejar de pensar en la intimidad física que comparten, sobre sentirse abrumada por la culpa y la confusión, e incluso sobre rezar para que Isabel pierda el interés en ella. Al mismo tiempo, admite que se siente profundamente atraída por Isabel y conmovida por la forma en que la mira y la desea.
Eva es inteligente, observadora, alegre, encantadora, divertida y amable. Dadas las circunstancias, también puede parecer manipuladora y calculadora, pero solo actúa así por la necesidad de recuperar lo poco que queda de su familia, tras haber perdido prácticamente todo a causa de las incalculables pérdidas provocadas por la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que, al principio, Isabel la percibe con sospecha y el relato está filtrado por su paranoia, la novela no juzga a Eva por sus acciones, sino que muestra una profunda empatía por ella y por su situación. Van der Wouden también les concede a estas dos mujeres queer un final feliz poco común: Isabel se asegura de heredar la casa de su hermano y, después, entregársela a Eva, sin condiciones. Tras esta revelación y una emotiva conversación, ambas retoman su relación, consolidan su pareja y se cumple la promesa de que Eva recuperará la herencia de su familia.