Bienvenidos de nuevo lectores, a una edición fortuita de La Escala del Unicornio.
¿Fortuita? ¿Por qué? Bueno, como ya he dicho en artículos anteriores, tengo una larga lista de nuevas películas queer por revisar para compartir con el mundo en este pequeño rincón digital. Es tan larga que a veces me pregunto si alguien más también vio algunas de estas películas o algunas pequeñas escenas de televisión a través de un lente bi. Y una de esas películas es la conmovedora y seminal Secreto en la montaña (2005).
Llevo al menos tres meses queriendo hacer esta revisión. Iba subiéndola de lugar en la lista a medida que me centraba en evaluar películas para la temporada de los Oscars en marzo. Cuando estaba a punto de escribir mi último artículo, Talia escribió este estupendo resumen de los Oscars… ¡y mira lo que había en esa lista! ¿Quién podría pedir una señal mejor que ésa?

Así que comencemos. Secreto en la montaña es un drama romántico del 2005 sobre dos vaqueros y su secreta historia de amor, que transcurre durante décadas en Wyoming a mediados del siglo XX. La conmovedora historia comenzó como un relato corto de Annie Proulx en el New Yorker, antes de transformarse en una película independiente. El producto final se llevó tres Oscars: uno por su dirección (Ang Lee), uno por el mejor guión adaptado (Larry McMurtry y Diana Ossana) y a la mejor música original (Gustavo Santaolalla, cuyo tema principal puedes escuchar mientras lees esta reseña). La película también perdió el premio a la mejor película, en una de las mayores sorpresas en la historia de la Academia; Alto impacto (2004) se llevó la victoria final, en medio de una gran controversia.
Antes de adentrarnos en el tema, tengo que darte ciertos avisos: a partir de ahora habrá SPOILERS. Además, si necesitas que te recuerde en qué consiste el sistema de calificación, puedes consultarlo aquí. Puedes
encontrar una entrada sobre esta película en nuestra sección Bi Media.
Lo que me gustó:
Contar una historia como la de Secreto en la montaña, especialmente en el momento de su estreno, no fue tarea fácil. Es importante tener en cuenta el contexto histórico de la entrada de este largometraje en la cultura. La temporada electoral del 2004 en los Estados Unidos se centró específicamente en el matrimonio gay como punto conflictivo en ciertas votaciones y llevó el tema a la conversación nacional. Y en lo que respecta a la representación cultural, la cultura queer acababa de entrar en escena, pero sobre todo con personajes o personalidades estereotipadas, desde Jack en Will y Grace (1998-2020) hasta los hombres de Queer Eye for the Straight Guy (2003-2007).
El público general no había visto mucho más que la caricatura gay afeminada para su aceptación. Estas personas y personajes a menudo esquivaban los rasgos típicos de la personalidad masculina, aunque las personas LGBT siempre han procedido de todos los rumbos de la vida. Secreto en la montaña destacó como un nuevo examen del retrato más estadounidense de los hombres, y resultó como algo impactante y revelador para su época (e incluso ahora).

Lo que más me llamó la atención al revisar esta historia clásica no fue sólo el nivel de talento de la producción, sino la delicadeza con la que cada uno ejecutó su papel. Es extraordinario trasladar sentimientos tan épicos a una historia íntima de personas queer. La tierna dirección del director Ang Lee dio espacio para que esta relación resguardada respirara, capturando las Montañas Rocosas con generosas vistas e introduciendo escenarios claustrofóbicos cuando Ennis (Heath Ledger) y Jack (Jake Gyllenhaal) deben retirarse a sus estilos de vida socialmente aprobados. Lee había decidido jubilarse antes de encargarse de la producción y señaló que dirigir la película lo “nutrió” para volver a dirigir.
Es fácil darse cuenta de que se trataba de un proyecto especial para todos los implicados por la intimidad que se da a los personajes siempre que es posible. Ni Lee, ni el reparto, ni los guionistas trataron este romance de forma diferente a las decenas de historias de amor trágicas y directas, lo que lo hace aún más impactante. Hay una escasa universalidad que conmovió incluso a los más duros de corazón que entraron en la sala del cine; la mayoría entró (yo incluida) pensando que era “la película gay de vaqueros”, pero salió del cine sin el mismo desdén. Es un logro heróico para una sola película.
La interpretación de Ledger supuso una gran oportunidad para él como actor dramático y es fácil ver por qué. La lucha de Ennis no sólo con sus sentimientos, sino también con sus principios e ideales de la masculinidad tóxica, trascendió su género y resonó en cualquier persona que haya luchado en contra de su identidad y en cualquiera que haya experimentado una pérdida profunda… lo que básicamente abarca a todo el mundo. Me sentí desgarrada al verlo otra vez.

También me gustó mucho que los guionistas dejaran claro que ambos personajes no sólo mantenían relaciones (aunque tensas), sino que continuaban con otras búsquedas románticas. Por mucho que hablaran de superar esta atracción, ambos siguieron mostrando atracción bi a lo largo de la historia y eso nunca se convirtió en un objeto secundario. Era raro entonces y sigue siéndolo ahora. Es una interpretación magnífica de lo complicado y peligroso que habría sido en aquella época mantener este tipo de relación bi, especialmente en las zonas más conservadoras del país.

Más allá de la película, también aprecio profundamente lo que Secreto en la montaña hizo para impulsar el cine queer en la cultura popular del cine. Puede que su gravedad cultural aún reciba alguna reacción homófoba de vez en cuando, pero es una abreviatura vernácula que todo el mundo entiende. (Intenta debatir el mismo impacto con Alto impacto. Adelante, aquí te espero).
Ah y una nota divertida: recordaba vagamente que se insinuaba que Jack había tenido una aventura con otro chico. Pero lo que no recordaba era que el actor que lo interpretaba era David Harbour, más conocido como Hopper de Stranger Things (2016-). Lo cual fue una divertida sorpresa.
Lo que no me gustó:
Por supuesto que no me gustó el hecho de que el término “bi” nunca se utilizara ni se abordara. Pero le doy un tímido pase porque ese mundo apenas y utiliza el término “queer” — e incluso como una palabra despectiva cuando Jack y Ennis no se miran a los ojos. Así que voy a seguir adelante y reclamar esa palabra para ellos. Su comportamiento, anhelos, miradas, atracciones, relaciones… todos se adhieren a la definición de bi.
Todos los argumentos que he escuchado, ya sea de amigos o de críticos, tienden a colapsarse en un círculo vicioso y no voy a permitir que estos personajes monumentalmente importantes sigan siendo etiquetados erróneamente como gays (lo mismo que ocurrió con Llámame por tu nombre (2017)). El hecho de que la historia romántica principal estuviera protagonizada por dos hombres no significa que las relaciones entre personas del mismo sexo no tuvieran mérito. Alma y Lureen nunca fueron sólo personas para cubrir su sexualidad. Por dios, Jack se lo dice directamente a Lureen mientras están empañando las ventanas de su coche que no importa la velocidad, simplemente le gusta la dirección en la que ella va.
Y ya. Ya terminé diciendo lo que quería decir.
Por otro lado, fue duro ver lo dañina que podía llegar a ser la dinámica de Jack y Ennis. Aunque no era muy diferente de cómo Ennis le hablaba a su esposa Alma, era difícil verlo no sólo golpear físicamente, sino abusar verbalmente y amenazar a Jack. Los celos no son bonitos, sea cual sea el modelo de relación.
Por último, me molesta que a nivel cultural se sigue etiquetando por defecto este romance como uno gay, a pesar de todas las pruebas que muestran lo contrario, incluso por parte de los propios guionistas. Hablaba con mi amigo Ian, que escuchó a Ossana en la exhibición Out West en el Museo Autry hace unos años. Cuando él le dijo que debería considerarse como una historia de amor bi (ante el grito ahogado del público, en su mayoría un público gay), Ossana respondió que ella la veía como “una historia de amor gay”. Odié escuchar como ella consideraba a Jack y Ennis como dos hombres gay, pero señaló: “La invisibilidad bi es real. La gente puede estar mirando directamente a la bisexualidad y aun así no verla.”
Supongo que es cierto. No sólo eso, sino que, como artista, puedo confirmar que a veces un artista crea una obra con un mensaje, pero el público absorbe un mensaje diferente. Creo que ése es el caso de Secreto en la montaña — y lo afirmaría incluso sin mi sesgo de confirmación, basándome en la evidencia.

La calificación:
Esta es realmente una de las mejores películas románticas de los últimos veinte años. Creada por artistas en la cima de su carrera, creo que toda nuestra cultura debería de verla una vez más y apreciarla por el gran romance bi que es. Su estreno marcó un antes y un después no sólo para el cine y la representación LGBT, sino también para la aceptación de la identidad queer en los Estados Unidos. En mi opinión, es indiscutible su asociasion con el camino histórico hacia el matrimonio entre personas del mismo sexo. Imagínense que eliminaran la película de nuestro espíritu y pensaran si hoy estaríamos donde estamos en cuanto a la aceptación de las personas queer. Así que, aunque no utilice la palabra “bisexual”, tengo que darle a esta espectacular película 4 de 4 unicornios. Sólo desearía que nuestro país supiera cómo dejar de invisibilizar la bisexualidad.
