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El amor entre conejitos no tiene límites

Image/RabbitsLife

enero 21, 2026 · por Jamie Paul

Durante milenios, los conejos han sido vistos como símbolos de fertilidad, abundancia, renacimiento e incluso resurrección. El hecho de que los conejos, bueno, se reproduzcan como conejos, era imposible de pasar por alto. En la época previa a la ciencia moderna, cuando la vida solía ser más dura, brutal y corta, la increíble velocidad con la que los conejos se reproducen — como señaló el divulgador científico Neil deGrasse Tyson: “Si no se controlan, 1,000 conejos en cinco años se convierten en siete mil millones”— debió parecer milagrosa. Hay mucho amor conejil allá afuera, y los conejos no se limitan a un solo sexo.

Las personas saben desde hace miles de años que los conejos son bisexuales. De hecho, además de ser símbolos de la reproducción, los conejos también representaban el amor entre personas del mismo sexo e incluso la fluidez de género. En la comedia romana antigua Eunuchus (161 a. C.), un personaje con inclinaciones bisexuales es ridiculizado al ser llamado liebre. (Las liebres están estrechamente emparentadas con los conejos, pero pertenecen a un género distinto. En aquella época, sin embargo, liebres y conejos se consideraban el mismo animal).

De manera similar, la ciencia ha documentado el comportamiento bisexual de los conejos desde mediados del siglo XX. En 1955, el zoólogo japonés Masao Kawai observó que el comportamiento homosexual era una caracteristica común en grupos de conejos machos que vivían en libertad. En 1964, los investigadores H. M. Marsden y N. R. Holler observaron a conejos cola de algodón y conejos de pantano participando en rituales de cortejo entre individuos del mismo sexo, como la llamada “secuencia de salto”, en la que los machos se turnan para lanzarse y brincar uno sobre otro. Y este patrón no se limita a los machos. Estudios también han encontrado que las conejas montan a otras hembras, lo que en algunos casos puede incluso provocar una “seudopreñez”, cuando el cuerpo de una hembra entra en un estado hormonal similar al embarazo sin que haya embriones presentes.

Algunos investigadores relacionan el comportamiento bisexual de los conejos con las hormonas, señalando que niveles elevados de testosterona pueden hacer que algunos machos se vuelvan altamente agresivos sexualmente hacia otros machos. Esto contradice la idea popular de que la testosterona alta hace a los machos “menos gays”. Otros estudios documentan la monta entre conejas, pero concluyen que las hormonas no parecen ser la causa. Algunas investigaciones han encontrado que los conejos pueden ser inducidos a comportamientos bisexuales mediante dietas especiales que alteran su química cerebral, mientras que otros científicos atribuyen el comportamiento entre individuos del mismo sexo a demostraciones de dominación dentro de grupos sociales.

Lo que queda claro, al revisar la evidencia, es que sea cual sea la razón exacta del comportamiento bisexual en los conejos, los conejos son, de hecho, muy bisexuales. En cierto sentido, tiene lógica. Pocos animales desbordan tanto amor —si no en el sentido romántico, al menos en el sexual—. Es natural que tanta energía no pueda limitarse a un solo sexo. Los conejos, al igual que los humanos y muchas otras especies, han descubierto que el pasto siempre será más verde de ambos lados de la cerca.