Michelle Daniela Marquez Dee, también conocida como Michelle Dee, es una actriz, modelo, presentadora de televisión y ganadora de varios concursos de belleza filipina. Proviene de una familia imersa en el mundo del espectáculo, siendo hija de la ex ganadora del certámen Miss Internacional Melanie Márquez. Michelle es licenciada en psicología por la Universidad De La Salle en Manila y cursó un programa de formación empresarial en la Escuela de Negocios de Harvard.
Su trayectoria en los concursos de belleza inició en el año de 2019 al ganar Miss Mundo Filipinas para representar el mismo año a su país en el certamen internacional Miss Mundo, donde alcanzó el puesto número 12. Unos años después participó en el certamen Miss Universo Filipinas 2022, obteniendo el título de Miss Turismo Internacional. En el 2023, Michelle consiguió la corona de Miss Universo Filipinas y representó a su país en Miss Universo 2023, donde llegó al Top 10.
Aparte de su carrera en el mundo del espectáculo, Michelle es defensora de varias causas, como la concienciación sobre el autismo, la educación acerca de la salud mental, la concienciación sobre la hepatitis y los derechos de las personas LGBT. También ha incursionado en el mundo del modelaje, al firmar con la agencia Click Model Management en Nueva York y colaborando con marcas como Bench.
Michelle se declaró públicamente bisexual en una entrevista exclusiva para la revista MEGA en el 2023. En ella habla de su viaje de autodescubrimiento, hablando de las cosas que cambiaron para poder darse cuenta de su orientación y aceptar su sexualidad.
Reflexionando sobre su adolescencia, Michelle compartió las emociones conflictivas que sintió al notar por vez primera su atracción por las chicas. Destaca un recuerdo en particular sobre su primer enamoramiento de una amiga que la hizo cuestionarse lo que significaba. Aquellos momentos de confusión romántica fueron cruciales para Michelle, pues la hicieron replantearse las normas sociales sobre el amor y el deseo.
Maniobrar las expectativas sociales no fue fácil, sobre todo considerando la imagen pública de su familia y sus propias ambiciones en el mundo de los certámenes de belleza. Pero a pesar de la presión, Michelle se mantuvo fiel a sí misma y se negó a que los demás definieran su forma de ser. Salir del clóset como bisexual fue su manera de recuperar el control de las cosas, aceptando su propia verdad y reclamando su historia.