Joan Crawford, nombrada al nacer Lucille Fay LeSueur, fue una actriz estadounidense.
La carrera de Crawford en el mundo del espectáculo comenzó como bailarina en compañías de teatro itinerantes. Joan lograría abrirse camino hasta Broadway, y posteriormente entraría a la floreciente industria cinematográfica de mano de la productora Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) en el año de 1925. Su salto a la fama sucedió en películas mudas haciendo papeles de “flapper” (la versión de la década de 1920 de una subcultura atrevida) y realizaría con éxito la transición al cine sonoro.
Durante los años treinta potagonizó una serie de éxitos en taquilla, incluyendo Grand Hotel (1932), Dancing Lady (1933) y Forsaking All Others (1934). En 1937, la revista Life proclamó a Crawford como la primera “reina del cine”. Ese mismo año, sus ingresos en taquilla empezarían a disminuir y pronto sería apodada “veneno de taquillas”. Aunque volvería a la pantalla en 1939 con la película Mujeres, que presentaba un famoso desfile de moda en tecnicolor de seis minutos. Posteriormente se ganó un Premio de la Academia por su actuación en Mildred Pierce (1945), así como dos nominaciones por su trabajo en Poseída (1947) y Miedo súbito (1952).
Joan continuaría apareciendo en películas memorables, regresando a la fama gracias a la película de culto ¿Qué pasó con Baby Jane? (1962), en la que interpretó a una anciana estrella de cine parapléjica atrapada en una relación tóxica con su hermana, interpretada a su vez por su rival de toda la vida, Bette Davis. A lo largo de su carrera de casi medio siglo, Crawford apareció en más de 100 películas y programas de televisión entre 1925 y 1972.
Crawford estuvo casada cuatro veces, contando su matrimonio con el actor Douglas Fairbanks Jr. y con Alfred Steele, director general de Pepsi-Cola. Tras la muerte de Steele en 1959, ella ocuparía su puesto en la junta directiva hasta 1973.
Además de sus matrimonios conocidos, Joan mantuvo numerosas relaciones con hombres y mujeres, incluidas posiblemente la directora Dorothy Arzner, Barbara Stanwyck y posiblemente incluso con su archienemiga Bette Davis.
Su hija Christina habló sobre la bisexualidad de Crawford:
Claro, yo era muy joven. Pero según entiendo, sí. En aquella época, la gente no salía del clóset. Todo el mundo sabía, pero no era información pública… pienso que ella fue bisexual. Eso creo.
