Encontrando el valor para aceptar mi bisexualidad
Historias Bi2012 fue un año oscuro para mí. Mientras los expertos en la civilización maya desmentían los temores irracionales sobre el fin del mundo, yo estaba lidiando con un miedo más personal: mi bisexualidad. Yo era estudiante de segundo año en la universidad y mi cuerpo me enviaba señales que contradecían el cómo me sentía, o más preciso, cómo pensaba que se suponía que debía sentirme. Ese año mis padres y yo hicimos un viaje familiar en verano a Sudán y recuerdo que me sentí en conflicto durante ese tiempo. Estaba emocionado de visitar mi madre patria y ver a mi familia; sin embargo, sentía una gran ansiedad con respecto a quién era.
El verano del 2012 fue muy caluroso. Estaba siendo torturado y nutrido por el calor hiperárido de Sudán. Por ese tiempo, Frank Ocean lanzó su magnífico álbum Channel Orange y, también importante, dio a conocer su sexualidad al mundo. Yo, por otro lado, estaba tratando desesperadamente de purgar una parte de mí mismo que sabía que no podía cambiar. A pesar de mi confusión interior, el amor que me rodeaba me aconsejó y me dió consuelo.
Creo que salir del closet es un proceso de dos pasos: primero contigo mismo y luego se lo cuentas al mundo. Todavía no había salido del closet en ese momento, e incluso si lo hubiera hecho, no me hubiera atrevido a hablar con mi familia en Sudán. Como la gran mayoría de las personas que viven en Sudán, mi familia es musulmana y mis compatriotas no son exactamente aficionados a la comunidad LGBT.
Lo triste de todo esto es que no siempre fue así de normalizada la discriminación. Mi familia es parte de la tribu Nyimang, que históricamente vivió en las montañas Nuba de Kordofan del Sur. Antes de la adopción de los sistemas de creencias abrahamicos, las diversas tribus de las montañas Nuba normalizaban las variaciones de la identidad de género, la fluidez sexual y la igualdad de género. No creo que el Islam sea intrínsecamente homofóbico. Creo que la gente sigue interpretando su enseñanza de manera que sea conveniente para promover la hetero normatividad. Sin embargo, no se puede negar que la discriminación sexual es una importación desafortunada para Sudán.
Estaba en una situación que no me permitía abordar mi sexualidad de una manera saludable. Como hombre bi habría sido más difícil porque las personas no pueden o se niegan a comprender o aceptar identidades no monosexuales. Un individuo bi tiene que salir del clóset al mismo tiempo que negocia su propia existencia con el mundo. ¿Qué hice con mis deseos que son demonizados e igualmente incomprendidos? Me los guardé para mí y sufrí en silencio.
Mis problemas no me impidieron continuar con mi atracción por las mujeres. En Sudán, había una niña llamada Hannah, que era mi crush de la infancia. Ambos estábamos encantados de vernos después de nueve años. Creció para ser una mujer hermosa con el estilo característico que distingue a muchas mujeres sudanesas. Nuestra interacción fue sustancial, pero limitada debido a cómo la sociedad sudanesa controla los movimientos de las mujeres. Escuché que ahora está casada con un hombre mucho mayor. Sin embargo, Hannah fue una luz para mí en un tiempo muy oscuro.
No sé qué pensar sobre mi historia, si es que soy perfectamente honesto.
Como un hombre bisexual con doble nacionalidad, mitad sudanés y mitad estadounidense, que pasó la mayor parte de su vida en California, mi historia es única pero de también universal en esencia. Muchos millennials tuvieron que crecer en hogares conservadores religiosos que adoran a Alá y el sueño americano. Muchos hombres bi tienen que pretender ser heterosexuales o son etiquetados como gays debido al monosexismo. Mi historia es mía, pero sin importar tu etnia o raza, género o creencias, aceptar el ser bi puede ser un desafío.
En “Bad Religion“, Frank Ocean canta: “no puedo decirte la verdad sobre mi disfraz, no puedo confiar en nadie”. Sus escalofriantes palabras hacen eco de los sentimientos de muchas personas bi. Aprendí que lo primero por lo que uno debe luchar es la autoaceptación. Entiendo que las circunstancias a menudo no te permiten estar abierto con otras personas sobre tu sexualidad, pero eso no debería impedirte aceptarte y amarte a ti mismo. Necesitas silenciar esa voz interna que refuerza la bifobia internalizada. Claro, te gusta más un género y eso está bien. El mundo no entiende quién eres, pero eso no te hace menos que los demás.
La China antigua, el África pre colonial y las sociedades romana y griega, nos demuestran que la bisexualidad siempre ha formado parte de la compleja naturaleza de los seres humanos. No debemos permitir que los ignorantes estándares actuales o las personas nos digan lo contrario.
Me tomó casi una década luchar con mi conciencia y mi arraigada “percepción cultural” de la sexualidad para comprender completamente quién era, y todavía me encuentro con el desprecio y el ser mal etiquetado por parte de extraños y familiares por igual. Lo mejor que estoy aprendiendo a hacer es ignorar lo que piensan los demás y concentrarme en tener una mayor intimidad conmigo mismo.
Ama a las mujeres, ama a los hombres, ama a quien capte tus intereses en ese momento, pero sobre todo ámate y acéptate a ti mismo.
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