Other People’s Bodies (2025) es una reinterpretación queer de La Piscine, un drama psicosexual francés de 1969. La película se centra en Olivia (Annie Parisse), una exbailarina; su esposo, Seb (A.J. Shively), cantante y programador; su viejo amigo Mateo (McKinley Belcher III); y la nueva pareja de Mateo, el bailarín Zaki (Jasai Chase Owens). Un caluroso fin de semana de verano reúne al grupo en una propiedad en el norte del estado de Nueva York y hace resurgir arrepentimientos, rencores y viejos deseos (y quizá también nuevos).
Aunque a lo largo de la película hay mucha fluidez implícita, esta entrada se centrará principalmente en el personaje de Seb. Desde la primera escena, notamos una tensión palpable entre él, Mateo y Olivia. El conflicto principal entre los tres personajes gira en torno a la traición y a los cambios en las relaciones. Seb originalmente salía con Mateo, pero lo dejó para casarse con Olivia. Seb y Mateo comenzaron a salir cuando Mateo, apartado de los escenarios por una lesión en la rodilla, fue contratado para coreografiar una ópera queer en la que participaba Seb. Cuando Olivia regresó de una gira de danza y Mateo la llevó a ver cantar a Seb en un evento, Seb dejó a Mateo por Olivia. Con el tiempo, la pareja se casó. Como resultado, Mateo no volvió a hablar con ninguno de los dos durante ocho años, hasta ese fatídico fin de semana.
Aunque Seb no usa los términos bi o queer para describirse, queda claro que siente atracción por más de un género. En cuanto al desarrollo de su bisexualidad, hay un coqueteo evidente con su esposa cuando ella le pone bloqueador solar en la espalda y él la invita a bajar más las manos. Seb también bromea cuando Mateo dice que no muerde; Seb contesta que solía hacerlo.
Hay un par de escenas interesantes en las que Seb interactúa con el nuevo novio de Mateo, Zaki. Desde la primera escena queda claro que la atracción de Seb por Mateo no fue algo aislado. Después de nadar, Zaki intenta seducir sutilmente a Seb, quien le coquetea y le regala una pulsera. Pero después de pensarlo más, Seb le devuelve la pulsera sin decir una palabra. Sin embargo, en la segunda escena, los hombres salen a correr y Seb se siente fatal, creyendo que está sufriendo un paro cardíaco. Zaki pone la mano sobre el pecho de Seb y dice que su corazón no está latiendo tan rápido, y después pone la mano de Seb sobre su propio corazón. Esta vez, Seb no se aparta. Cuando volvemos a ver a los hombres, están regresando a la casa y ambos siguen viéndose agitados; cada uno dice que seguirá al otro hasta la casa para tomar agua. Entonces, ¿se acostaron en el bosque? ¿Se acuestan en la casa? Parece claro que la determinación de Seb se debilitó, pues no apartó la mano de Zaki. Esto deja una zona gris y plantea la posibilidad de que vuelva a engañar a su pareja; si ese es el caso, Seb no aprendió la lección de lo que pasó con Mateo y Olivia.
Así que queda claro, a través de la narrativa, que Seb es bi y que todavía siente deseos bi. Pero aunque es evidente que sigue sintiendo la tentación de ser infiel, la historia se mantiene en un estado ambiguo respecto de si actúa o no ante ellas. Sin embargo, haya pasado algo o no, todo parece resolverse bien cuando Mateo y Seb hacen las paces tras llegar a los golpes en la alberca, y la película termina con todos bailando alegremente juntos. Algo así como “bien está lo que bien acaba”.
Aunque aquí no es precisamente una representación ideal de los estereotipos bi (por la infidelidad implícita), Seb tiene otras cualidades que valen la pena destacar. Es un cantante talentoso y un programador muy capaz. También es una pareja cariñosa con Olivia, tanto durante su juego previo como al cuidarla mientras enfrenta un diagnóstico probable de esclerosis múltiple.
En una película queer centrada en la fluidez, el deseo y el arrepentimiento, Other People’s Bodies tiene poco diálogo, pero aun así dice muchísimo sobre las relaciones queer modernas, los hombres bi y las expectativas que recaen sobre ellos, así como sobre la naturaleza del deseo queer. Aunque Seb no usa los términos “bi” o “queer” para describirse, queda claro hacia quién siente atracción y con qué se siente cómodo en su sexualidad (aunque no siempre en sus acciones pasadas). Other People’s Bodies es una película sorprendentemente contemplativa, silenciosa y observadora sobre el pasado de un hombre bi y la manera en que llega a aceptar su presente. Por ello, merece ser reconocida entre las películas queer contemporáneas.