Amor, Mentiras y Sangre (2024), es una película ambientada en 1989, que sigue la historia de Louise “Lou” Langston, quien maneja el gimnasio de su padre en un pueblo olvidado en Nuevo Mexico. Lou tiene muchas preocupaciones en mente, empezando por su padre, Lou Sr., un coleccionista de insectos que no solo posee el gimnasio y un campo de tiro local, sino que también está involucrado en múltiples empresas criminales. Lou sospecha que su madre ausente fue víctima de la naturaleza despiadada de su padre. Además, su hermana Beth, una ama de casa, está siendo maltratada por su esposo J.J., y las heridas cada vez más graves de Beth son otra fuente de ansiedad para la reservada Lou.
La vida de Lou cambia drásticamente cuando Jacqueline “Jackie” Cleaver entra al gimnasio. Jackie es una aspirante a culturista abierta y orgullosamente bi que espera ir a Las Vegas en unas semanas para ganar un torneo. Lou se siente inmediatamente atraída por Jackie, y pronto comienzan una relación apasionada, con Jackie mudándose al apartamento de Lou. Sin embargo, la felicidad inicial se ve amenazada cuando Jackie empieza a abusar de los esteroides que Lou le proporciona, lo que provoca episodios de paranoia y ráfagas de ira.
Podemos hablar sobre representación, más bien estereotipo, bi en Amor, Mentiras y Sangre a través del personaje de Jackie. Lou descubre la orientación sexual de Jackie cuando J.J., revela que él y Jackie se conocieron el primer día que ella llegó al pueblo y que tuvieron relaciones sexuales. Cuando Lou confronta a Jackie y le pregunta si también tiene relaciones sexuales con hombres, Jackie responde tranquilamente que le gustan ambos géneros, mostrando que su preferencia sexual no es un conflicto para ella.
La situación se vuelve crítica cuando Jackie, desencadenada por una sed de venganza despues de ver a Beth en el hospital despues de una golpiza por parte de J.J., comete un acto irreversible que desencadena una serie de eventos que ponen a todos en la mira de todos.
La representación de la bisexualidad en la película es auténtica y evita los estereotipos comunes. Jackie no es retratada como confundida o indecisa, sino como segura en su identidad y sus elecciones. La película también evita el tropo de la bisexualidad como una fase o una fuente de conflicto dentro de la relación. En cambio, se enfoca en los desafíos externos que enfrentan los personajes, permitiendo que la bisexualidad de Jackie sea una faceta de su personaje en lugar de un recurso argumental.
