Fantasmas (2021-) es una comedia sobrenatural basada en la serie británica del mismo nombre. La historia sigue a Sam (interpretada por Rose McIver) y Jay (Utkarsh Ambudkar), una joven pareja de Nueva York que hereda la deteriorada Mansión Woodstone tras la muerte de un pariente lejano de Sam, dejando a la propiedad sin un heredero directo. Su plan es convertirla en una casa de huéspedes, pero todo se vuelve raro (y muy chistoso) cuando Sam sufre un accidente al caer por las escaleras y adquiere la habilidad de poder ver fantasmas, en especial al excéntrico grupo de espíritus que habitan la mansión. A partir de entonces, su tranquila vida campestre deja de ser tan tranquila.
Cada uno de los fantasmas proviene de una época distinta y tiene asuntos pendientes por resolver, lo que significa que ninguno de ellos piensa en irse pronto.
Durante la primera temporada, Sam y Jay se mudan a Woodstone con grandes planes, sin contar con la presencia de los fantasmas. Tras el accidente de Sam, ella despierta con el don de ver y hablar con los muertos. Jay no puede verlos, lo que provoca situaciones incómodas y demasiado cómicas.
El salvaje grupo de fantasmas incluye a: Thorfinn, el vikingo que murió tras ser fulminado por un rayo; Hetty, la estirada y vieja señora de la casa; Isaac, un soldado de la Guerra de la Independencia de EEUU en el clóset; Alberta, una cantante de jazz de la época de la Ley Seca con un pasado misterioso; Pete, un líder de los scout de los años 80 siempre alegre con una flecha clavada en el cuello; Sasappis, un hombre indígena de ingenio seco; Flower, una hippie que murió persiguiendo a un oso; y Trevor, un bro de Wall Street que murió de fiesta y perdió sus pantalones (y ropa interior) en el proceso.
Mientras Sam se adapta a su don, los fantasmas muestran acostumbrarse con ella y Jay. Alberta intenta resolver su asesinato, Isaac enfrenta su verdad, y Hetty detesta compartir su antigua casa. La temporada termina con la casa de huéspedes recibiendo a sus primeros visitantes y con Sam decidiendo quedarse para ayudar a los fantasmas a cerrar ciclos… o al menos algún tipo de conclusión.
Aunque no se confirma la bisexualidad explícita de los personajes principales en esta temporada, la serie insinúa cierta fluidez, sobre todo con Flower, quien alude a haber tenido relaciones tanto con hombres como con mujeres en la comuna donde vivió.
Durante la segunda temporada, el programa se adentra más en las historias de los fantasmas así como en su drama. El misterio del asesinato de Alberta se resuelve al descubrirse que su rival Clara la envenenó. Pete tiene un momento conmovedor al recibir la visita de su hija, quien ahora es adulta y no sabe los detalles de la muerte de Pete.
Hetty comienza a cuestionar todos los valores tradicionales que defendía en su vida y poco a poco se va convirtiendo en un fantasma un poco más moderno. Y justo cuando parece que alguien está avanzando en su vida fantasma, la temporada termina con un punto de suspenso, cortando la escena antes de que podamos ver quién ha sido “absorbido.”
Una de las tramas más destacadas de la segunda temporada es la evolución de la relación romántica de Isaac con Nigel, un fantasma británico quien fue un oficial. Isaac sale del clóset públicamente ante los demás fantasmas y comienza una relación con Nigel, lo que marca una de las tramas queer más significativas de la serie. Su noviazgo incluye celos, vulnerabilidad e incómodos intentos de afecto fantasmal, que culminan en un momento una “pedida de mano” al final de temporada. El viaje de Isaac continúa explorando temas como la homofobia interna, la represión histórica y la aceptación propia.
Aunque Flower no tiene una trama queer central en la segunda temporada, se hace referencia a su pasado sexualmente liberado a lo largo de la misma. En un episodio, menciona un trío que tuvo con dos mujeres y otro con dos hombres, lo que refuerza aún más la idea de que ella es bisexual, aunque la serie aún no la etiquete explícitamente como tal. Su personaje sigue encarnando el amor libre de la década de los sesentas, y su atracción parece trascender el género.
La tercera temporada comienza con todos preguntándose cuál fantasma ha sido absorbido: se revela que el fantasma desaparecido es Flower, quien, en este punto de la historia, había comenzado una relación con Thorfinn. Su repentina ausencia lleva a los fantasmas a llorar su pérdida y a reflexionar sobre sus propios asuntos pendientes, pero un giro importante en el episodio 9, “El agente viajero”, revela que Flower no había cruzado al otro lado en lo absoluto. En cambio, había caído en un pozo seco en la propiedad y estaba físicamente atrapada, una revelación que alivia y sorprende a los demás fantasmas y conduce a una caótica reorganización de sus relaciones románticas.
Es en el episodio 9 cuando descubrimos que Thor y Carol, el fantasma de la ex esposa de Pete, comenzaron una relación durante la ausencia de Flower. Su conexión pronto se complica cuando se revela que Carol también tiene una relación sentimental con Nancy, uno de los fantasmas del sótano. Esta revelación sorprende al grupo y genera muchos momentos incómodos, sobre todo cuando Flower regresa y se encuentra en medio de un triángulo amoroso… o cuadrángulo. ¡Hay tantos fantasmas bisexuales esta temporada!
Pete descubre que puede salir de los terrenos de la mansión, pero al hacerlo comienza a desvanecerse, lo que plantea grandes preguntas sobre las reglas de los fantasmas y lo que realmente significa “pasar al otro lado”. En otra parte de la casa, Hetty se enfrenta a verdades más profundas sobre su pasado. En el episodio 8, se revela que ella se suicidó. Esta revelación añade más profundidad a su personaje, que sigue luchando con cuestiones de control, represión y transformación a medida que evoluciona en la era moderna. Como siempre, Sam y Jay siguen siendo el centro del mundo de los vivos, afrontando los retos de mantener en pie su embrujada casa de huéspedes, lidiando con los visitantes y con las interminables exigencias de sus compañeros de casa que no están del todo muertos.
Mientras tanto, Isaac y Nigel están finalmente listos para casarse, pero, por supuesto, las cosas se vuelven complicadas. Isaac abandona la ceremonia sólo para ser secuestrado por un espeluznante fantasma puritano llamado Patience. La temporada termina con los fantasmas tratando de localizarlo, preguntándose si podrán encontrarlo.
Aunque la serie sigue sin etiquetar a ningún personaje como bisexual, la tercera temporada se inclina más hacia la fluidez, especialmente en la subtrama que involucra a Carol, Nancy y Thor. Al igual que en temporadas anteriores, el tono sigue siendo positivo y sin prejuicios, aceptando la sexualidad queer y ofreciendo al mismo tiempo situaciones hilarantes y momentos de inesperada resonancia emocional.
La cuarta temporada comienza con Isaac todavía desaparecido. Los fantasmas se unen para rescatarlo de la guarida subterránea de Patience, lo que conduce a un reencuentro extraño pero satisfactorio. Isaac finalmente parece dispuesto a comprometerse con Nigel… bueno, más o menos.
Esta temporada añade una nueva dimensión con la aparición en Woodstone de Frank, el padre distanciado de Sam. La tensión aumenta a medida que se indagan viejas heridas familiares e incómodos asuntos emocionales. Es una gran oportunidad para que Sam se enfrente a algunos de sus propios “asuntos pendientes”.
Las dinámicas románticas se profundizan en varias relaciones entre fantasmas esta temporada. Flower y Thor intentan redefinir su trío con Nancy, luchando con los límites y algo de carga emocional. La lenta relación entre Alberta y Pete culmina en un beso al final de la temporada que insinúa grandes cambios por venir. Hetty se convierte en el centro de atención emocional en el episodio 16, “St. Hetty’s Day”, donde se revela su poder fantasmal y comienza a adoptar una nueva perspectiva sobre la vida después de la muerte.
La nueva trama destacada se centra en Chris, el stripper y DJ australiano que apareció brevemente en la tercera temporada. Chris muere en un accidente en el episodio 15, “La despedida de soltera”, y se convierte en el espíritu novedoso de Woodstone Manor. Su llegada sacude la vida romántica de Isaac, introduciendo tensión entre Isaac, Nigel y Chris. En el episodio 16, “El día de Santa Hetty”, Chris decide abandonar la propiedad, utilizando su poder de paracaídas para volar, e Isaac le dice con elegancia a Nigel que Chris fue “absorbido” para no herir los sentimientos de su ex. También se revela que Chris es bisexual, ya que primero mostró interés por Sam en la tercera temporada y ahora por Nigel en la cuarta temporada antes de abandonar la mansión.
Mientras tanto, Jay se mete en su propio lío sobrenatural. Sin saberlo, hace un trato con Elias, el difunto marido mujeriego de Hetty, y pronto se da cuenta de que su alma podría estar en juego. No es algo ideal cuando solo quieres tener una casa de huéspedes y abrir un restaurante.
La cuarta temporada termina con una fiesta de presentación de un libro sobre vampiros (sí, Sam e Isaac lo escribieron juntos) y, por supuesto, no sale todo bien. Entonces se revela que Jay, sin saberlo, vendió su alma a Elias Woodstone, el diabólico ex de Hetty, pensando que estaba contratando a un publicista, ya que Elias ahora tiene el poder de venir a la Tierra y hacerse pasar por humano para cosechar almas para el diablo. Elias intenta entonces matarlo con un candelabro, lo que le da un gran giro y un nuevo reto para la próxima temporada.
Fantasmas (2021-) concluyó su cuarta y última temporada con una mezcla de emoción, humor y un giro sobrenatural característico, consolidando su lugar como una de las comedias más cautivadoras de la televisión. La serie ha destacado no solo por su ingenioso guión y la química entre el elenco, sino también por su representación queer, discretamente innovadora. Desde la sincera narrativa de la salida del clóset de Isaac y su amorosa relación con Nigel, hasta la inclusión de personajes casualmente queer como Flower y Chris, la serie abarco la bisexualidad y la identidad queer como partes integrales y alegres de su mundo, sin reducirse nunca a estereotipos.