Fleabag, interpretada y escrita por Phoebe Waller-Bridge, es la audaz, entrañable pero profundamente defectuosa protagonista de la aclamada comedia oscura que lleva su nombre. La historia de Fleabag (2016-2019) sigue a esta joven mientras lidia con el duelo, la disfunción familiar y una autocrítica corrosiva a través de una combinación graciosa de humor ácido y tendencias autodestructivas. Sus mecanismos de defensa como coquetear, tener encuentros sexuales caóticos y relaciones emocionalmente conflictivas, sirven como distracción para no confrontar traumas sin resolver, particularmente la muerte de su mejor amiga, Boo, por la que se siente totalmente responsable y avergonzada.
En la primera temporada, su sexualidad se presenta con irreverencia. Coquetea con igual facilidad con hombres y con una hermosa mujer en una tienda, aunque la serie evita inicialmente etiquetar su atracción. Sus encuentros van desde lo hilarantemente transaccional (sus citas recurrentes con el apropiadamente apodado “Chico Anal”) hasta experiencias incómodamente íntimas (como su casi ligue con una mujer en un bar después de un desastroso almuerzo familiar). Estas interacciones subrayan su empleo de la sexualidad como un tipo de armadura y evasión, pero también establecen su bisexualidad como un aspecto natural de su carácter
No es hasta la segunda temporada cuando la serie ofrece un reconocimiento más claro, aunque todavía sutil, de que ella es una mujer bi. En una escena crucial, Fleabag comparte una copa con Belinda (interpretada por la incomparable Kristin Scott Thomas), una empresaria madura que reconoce sus conflictos personales al primer vistazo. Cuando le pregunta si es lesbiana, su respuesta, “No estrictamente”, es una clase magistral de subtexto queer: irónica y deliberadamente ambigua. Este intercambio, como gran parte de la serie, trata sus características como persona bi como algo dado en lugar de una revelación, resultando ser un Bienvenido alejamiento de narrativas que demandan justificación o algún tipo de conflicto.
Lo que hace tan revolucionario el retrato de Fleabag es su negativa a convertir su sexualidad en una lucha definitoria. En cambio, ser bi para ella coexiste (y a menudo entra en tensión) con sus batallas emocionales más grandes: su culpa por la muerte de Boo, su difícil relación con su hermana y su miedo a la intimidad genuina. Incluso su muy comentado enredo con El sacerdote (Andrew Scott) no niega que sea queer; más bien resalta su capacidad para hacer conexiones que van más allá de lo físico. El genio de la serie radica en permitir que Fleabag sea caóticamente humana: una mujer cuyos deseos, como sus defectos, nunca son ordenados ni se pueden categorizar con facilidad.