Calliope “Cala” Rosewood es la protagonista principal de Una suerte cruel, la primera novela de la serie Heartless Fate, una serie de fantasía oscura para jóvenes adultos escrita por Kaylie Smith.
Calliope es una bruja fugitiva que puede utilizar sus poderes para detener la energía de los demás al apoderárse de su sangre a través de su magia. También es portadora de la maldición Sifón, que le permite drenar la energía de sus enemigos hasta su muerte, aunque a menudo se resiste a usar este poder, ya que la hace sentirse como si fuera un monstruo. Para evitar que el Sifón sea invocado desde sus interior, ella evita tocar a la gente. La novela la sigue en sus intentos por evitar convertirse en una Guerrera de Sangre, formando parte los seis soldados que serán utilizados como peones casi invencibles en la Guerra de los Destinos entre inmortales y mortales, y que son obligados a luchar contra todos sus conocidos y seres queridos.
A sus 19 años, Calliope tiene curvas, al ser una mujer gorda, tiene pelo negro y ojos de dos colores: uno dorado y otro morado, una combinación que suele intentar cubrir con “glamour” (magia), ya que la delataría, dejando saber a los demás que tiene la maldición del Sifón.
Calliope es inteligente, perspicaz y muy cariñosa con sus dos amigas, las también marginadas Delphine (una sirena) y Hannah (una bruja), con las que viaja para evitar que sepan donde están y las exploten debido a los poderes que tienen. Gran parte de la primera novela encuentra a Calliope dividida entre su atracción por dos príncipes Onyx quienes son hermanos: Ezra, el hermano menor por el que se siente profundamente atraída a pesar de que traicionó su confianza, y Gideon, su encantador hermano mayor que puede compartir un destino similar al de Calliope. Su lucha por de su identidad por aceptar tanto la parte de ser una bruja fugitiva así como la parte de tener la maldición del sifón es claramente una metáfora de la bisexualidad que se desarrolla a lo largo de la historia.