Almut Brühl es un personaje de la película romántica dramática de 2024. El tiempo que tenemos, interpretado por la actriz Florence Pugh. Creada por el guionista Nick Payne, Almut es una chef de fusión bávara cuya trayectoria personal y profesional constituye el núcleo emocional de la película, que abarca una década y trata temas como el amor, la familia, la ambición y la enfermedad.
Almut se presenta como una antigua patinadora artística convertida en una ambiciosa chef que se prepara para abrir su propio restaurante cuando un encuentro fortuito cambia el rumbo de su vida. Mientras conduce para preparar una cena, accidentalmente atropella a Tobias Durand con su coche, lo que da lugar a su primera conversación y, finalmente, a una relación romántica. La narrativa de El tiempo que nos queda se desarrolla de forma no lineal, entrelazando momentos desde el comienzo de su relación, pasando por su vida juntos como pareja y padres, hasta el periodo en el que a Almut le diagnostican cáncer de ovario.
A lo largo de la película, Almut se presenta como un personaje complejo, ambicioso y profundamente emocional, cuyas decisiones están determinadas por una combinación de impulso, miedo y determinación. Demuestra un fuerte compromiso con su arte culinario, ganando reconocimiento y, finalmente, dirigiendo su propio restaurante de alta gama. Su relación con Tobias evoluciona desde su encuentro inicial hasta una vida profundamente entrelazada que incluye mudarse y vivir juntos, lidiar con perspectivas diferentes sobre cómo formar una familia y, finalmente, dar la bienvenida a su hija, Ella, después de que Almut se someta a tratamiento y a esfuerzos de concepción tras su remisión temprana del cáncer.

Más tarde, cuando el cáncer regresa a la etapa 3, Almut se enfrenta a la difícil decisión entre centrarse únicamente en el tratamiento y perseguir sus propias aspiraciones, incluyendo competir en el prestigioso concurso culinario Bocuse d’Or. Su decisión de seguir entrenando para la final a pesar de sus problemas de salud hace sobresalir su determinación de ser recordada como una chef de la más alta integridad.
Almut es canónicamente bisexual, y su sexualidad se integra en la narrativa de la película a través de una relación pasada con una mujer llamada Adrienne Duvall. Las dos habían trabajado juntas anteriormente y desarrollaron una relación romántica, que terminó porque Adrienne quería formar una familia y Almut, en ese momento, no podía imaginar esa vida para sí misma. Este detalle se revela en una conversación con Tobias, y su identidad bisexual se trata de forma casual y respetuosa, sin ser tratada como una sensación. La sorpresa inicial de Tobias al descubrir la relación pasada de Almut con una mujer da paso rápidamente a una aceptación normal, lo que refleja el enfoque realista de la película hacia su sexualidad queer.
En su vida romántica, la relación de Almut con Tobias pasa de ser un encuentro fortuito a convertirse en una profunda relación de por la vida. A pesar de los desacuerdos iniciales sobre formar una familia, la pareja finalmente decide tener hijos, y el nacimiento de su hija en la nochebuena, en el reducido espacio del baño de una gasolinera mientras que el tráfico no la deja avanzar a un hospital se convierte en uno de los momentos más memorables e íntimos de la película. Más adelante en su viaje, Tobias le pide matrimonio a Almut al saber que su cáncer ha vuelto, y ella acepta someterse a más tratamientos. Sin embargo, surgen prioridades contradictorias cuando Almut entrena en secreto para la final del Bocuse d’Or, que se celebra el mismo día de su boda, lo que lleva a que la cancelen. Su decisión de perseguir sus objetivos culinarios y el apoyo que le brinda Tobias ponen de manifiesto tanto la complejidad emocional de su relación como su insistencia en vivir una vida definida por los logros y no solo por la enfermedad.
El arco final de Almut en El tiempo que nos queda abarca tanto su lucha contra el cáncer como su persistente dedicación a las cosas que más le importan: su familia, su oficio y el legado que dejará. Aunque la película nunca confirma explícitamente su muerte en pantalla, las fuertes pistas narrativas y visuales dan a entender que no sobrevive mucho tiempo después de los acontecimientos de la final del Bocuse d’Or. En las escenas finales, se muestra a Tobias y Ella continuando sus vidas sin ella, pero las lecciones que les otorgó, como la forma de romper un huevo y hacer el omelette perfecto, siguen siendo emblemáticas de su influencia duradera. Estos elementos se combinan para ofrecer una representación matizada del amor, la pérdida y la memoria que resuena más allá de la duración de la película.
Almut Brühl es un ejemplo de representación bi integrada en una narrativa humana más amplia, en la que la sexualidad forma parte de la identidad del personaje sin esconder la profundidad emocional y la riqueza narrativa de la historia de su vida.