¡Hola a todos mis unicornios! Espero que todos estén felices, sanos, y que hoy hayan estirado su cuerpo.
¿Qué opinas de las secuelas, remakes, continuaciones y adaptaciones de películas? Mucha gente, especialmente fuera de Los Ángeles, se queja de que todo lo que Hollywood produce son estas variaciones, a menudo asegurando que son terribles y anhelando algo original. Habiendo trabajado en la escena cinematográfica de Los Ángeles durante casi veinte años, puedo darle algo de aclaración en algunos puntos:
Hollywood no invertirá en continuaciones a menos que vea que habrá un público interesado. Así que, si no las quieren, eviten ver películas como Rápido y furioso 25 o otra película más de Saw. Juego macabro.
Los remakes han formado parte del cine desde el comienzo. Desde la década de 1910, cada generación ha reinterpretado cuentos clásicos como Robin Hood, Sherlock Holmes o el Jorobado de Notre Dame. Por lo tanto, es una tradición que ha existido por un largo tiempo.
Y lo que es más importante, los remakes o adaptaciones suelen hacerse porque alguien tiene una nueva perspectiva que ofrecer a la historia.
¿Por qué estoy hablando de todo esto? Bueno, porque El color púrpura (adaptación de la novela ganadora del Pulitzer de #Bi2 Alice Walker, la cual fue adaptada en 1985 con la dirección de Steven Spielberg, y que ya calificamos aquí) fue adaptada una vez más a un musical de Broadway en 2005 y luego reestrenado en 2015. Y el año pasado, el musical fue adaptado al cine.
Tenía muchas ganas de ver este musical porque, en primer lugar, me encanta un buen musical. Pero lo que es más importante, tenía mucha curiosidad por ver si el musical y la película habían representado la bisexualidad en el viaje de Celie, tal y como se veía en el libro original pero algo que apenas se había tocado en la película de 1985. ¿Qué fue lo que he encontrado? Sigan leyendo, queridos unicornios, sigan leyendo.
Pero antes de entrar en detalles, debería hacer algunas advertencias. Ante todo, habrá SPOILERS para esta película musical del 2023. Además, con respecto a las advertencias de contenido, esta película comienza con algunas escenas difíciles de ver, así que ten en cuenta temas como el incesto (que es percibido), el abuso, el intento de violación y el racismo. Por último, si es la primera vez que le echas un vistazo a nuestra escala, puede que quieras checar la métrica que usamos aquí para saber cómo estamos midiendo la representación bi en la pantalla — no es tan binario como un pulgar hacia arriba/pulgar hacia abajo.
¿Listos? Bien, comencemos:
El color púrpura narra la vida de Celie (Fantasia Barrino), una mujer en el área rural de Georgia a principios del siglo XX. Tras tener embarazos aparentemente engendrados por su padre, Celie es enviada a casarse con Mister (Colman Domingo, con Phylicia Pearl Mpasi personificando el papel de la versión más joven) en lugar de su hermana, que es la única persona que la ama, Nettie (Hailey Barry, con Ciara personificando el papel de su versión mayor). La historia sigue la vida de Celie cuando la amante de Mister, Shug Avery (Taraji P. Henson), llega a la ciudad y Celie empieza a reunir fuerza interior, amor y una comunidad de hombres y mujeres que la quieren.

Lo que me gustó:
La bisexualidad de Shug se desarrolla mucho más en esta adaptación que en la de 1985. Vemos claramente a Shug disfrutando de la atención de los hombres durante sus números como “Push Da Button”, bailando y besándose con Mister y con mucho más contacto físico y alusiones a su atracción por Celie. Al principio, me preocupaba que la atracción de Shug por Celie fuera a ser, una vez más, cambiada hasta el punto de ser irreconocible. Desde cuando Shug habla de la fuerza de sus manos rascándole una canción de la cabeza mientras Celie se da un baño, hasta los toqueteos físicos mientras le pintaba los labios, por un largo tiempo pareció como si la cantante de blues haría más que simplemente coquetear.
Pero entonces llegamos al número de “What About Love?” y la balada romántica y su escena anterior corroboran la atracción queer entre Shug y Celie. Nos dan una escena más parecida a una fantasía del viejo Hollywood, Celie sueña que ambas se han escapado para ver una película en un teatro vacío. La canción hace sobresalir la atracción que sienten la una por la otra y termina con los dos personajes besándose en la vida real. Y entonces la película nos termina enseñándonos a las dos despertándose en la cama una al lado de la otra en la siguiente escena, ¡claramente después de una noche de pasión y no de una simple fiesta de pijamas platónica! Mejor. Mucho mejor.

Lo que no me gustó:
Y sin embargo… yo quería más.
En esta adaptación, al igual que en mi crítica de Un gato sobre el tejado caliente (1958), diría que Celie tiene una orientación sexual diferente a la del material original, más lesbiana que bisexual. Incluso entonces, mientras Celie se esfuerza por mantener su vida emocional en secreto consigo misma cuando Shug se va y regresa con su marido Grady (Jon Baptiste), ¡apenas vemos alguna reacción por parte de Celie! No sé ustedes, pero si la persona responsable de mi despertar sexual queer se fuera y luego volviera casada y sin avisarme, probablemente me sentiría con un terrible corazón roto. Aunque las dos siguen siendo claramente amigas durante el resto de la historia, ésta no llega tan lejos como el libro para hacer sobresalir la atracción que Shug y Celie sienten la una por la otra.
La bisexualidad de Shug es evidente en varias formas, pero me hubiera gustado que se explorara más en la película. En la novela se profundiza más en su relación y, al parecer, en el musical se amplía más, con Shug incluso pidiéndole permiso a Celie para tener una última aventura, pero todo esto se queda en el piso de la antesala.
Teniendo en cuenta que su relación sexual es el comienzo del viaje de Celie hacia su aceptación personal, es una pena ver sólo un poco más que las migajas que obtuvimos en la adaptación de 1985, pero no mucho más que eso.

La calificación:
Es una buena película y tal vez estoy pidiendo demasiado al querer más de esta toma. Al fin y al cabo, la propia autora Walker se alegró de poder ver esta historia de amor queer desenvolverse en la pantalla. Pero estoy convencida de que podría haberse hecho más. Ciertamente no se puede salir de ver esta película y seguir negando que Shug era bi o que su relación con Celie fue la fuente de su despertar queer, pero todavía deja mucho que desear.
Espero que la próxima adaptación finalmente, sin miedo ni ironía, haga de esa relación la verdadera base de la historia de Celie. Tal vez no sea algo nuevo que decir, pero en lugar de susurrar ligeramente que la relación de Shug y Celie es bi, espero que lo grite con todo el pecho.
