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La Escala del Unicornio: Maestro

Imagen/Netflix

enero 10, 2024 · por Jamie Paul

El problema de la biografía, como género, es que la tarea de resumir la vida de una persona es simplemente imposible. Los biógrafos escriben miles de páginas en varios volúmenes en un vano intento de encapsular las complejidades y matices de la vida de tan solo una persona. Los cineastas tienen que conformarse con una miniserie, si tienen suerte, y a menudo con una sola película. Contar la historia de una vida en dos breves horas es imposible. Pero captar la esencia de una vida es a lo que aspiran las mejores biopics. Y eso es lo que logra magistralmente la película titulada Maestro (2023), de Bradley Cooper, basada en la vida del célebre director de orquesta y compositor estadounidense Lenoard Bernstein.

Antes de continuar, ten en cuenta que esta crítica contendrá algunos SPOILERS de la película (y para cualquiera que no esté familiarizado con la vida de Bernstein). Si es la primera vez que lees la Escala del Unicornio de Bi.org, el sistema de calificación se explica aquí.

Leonard Bernstein, para los que no sepan, fue el primer director de orquesta estadounidense en lograr reconocimiento mundial. Luego se convirtió en uno de los directores y compositores más influyentes del siglo XX, escribiendo partituras célebres como West Side Story (1957, 1961, 2021) y On the Waterfront (1954), además de ser un embajador de la música clásica para su público.

Maestro, protagonizada por Bradley Cooper (quien también la escribió, dirigió y produjo), narra la historia de Leonard Bernstein desde su ascenso a la fama en 1943 como director asistente de la Filarmónica de Nueva York, pasando por los momentos más destacados de su ilustre carrera musical, hasta sus últimos años a finales de la década de 1980. Pero aunque la película pueda parecer superficialmente sobre la música de Bernstein, su carrera sirve de telón de fondo para la verdadera esencia que Cooper se propuso captar: la bisexualidad de Bernstein.

Lo que me gustó:

La película se mantiene fiel a la vida de Bernstein al retratar su bisexualidad con una honestidad inquebrantable y refrescante. No hay ningún subtexto ni insinuación de que sea, de hecho, simplemente un hombre gay confundido, o un adicto al sexo, o que esté pasando por una fase. Las chispas románticas y sexuales que saltan entre Bernstein y su mujer, la actriz Felicia Montealegre (interpretada por Carey Mulligan), son tan vívidas y eléctricas como las que produce con sus novios David Oppenheim (Matt Bomer) y Tommy Cothran (Gideon Glick). Los conflictos y tensiones que crean estos diferentes aspectos de la vida amorosa de Leonard — para su carrera, matrimonio y familia — forman el núcleo del drama que explora la película, alejándolo, por un tiempo, de su esposa y obligándolo a mentirle a su hija sobre su sexualidad.

Imagen/Netflix

Los elementos técnicos de Maestro no sólo han sido ejecutados a la perfección, sino que también han contribuido a la narración. La película es una clase magistral en el uso del color, la textura y el blanco y negro para transmitir el tiempo, el estado de ánimo y el tono. A medida que el mundo de Bernstein cambia a lo largo de su vida — y a medida que el mundo cambia a su alrededor — vemos cómo estos cambios se manifiestan visualmente no sólo con la ropa o el ambiente, sino con el aspecto y la sensación de la cinematografía. A pesar de la absurda controversia fabricada sobre el uso de un puente nasal por parte de Cooper, el maquillaje — especialmente en el Leonard viejo — es de lo mejor que he visto en pantalla. La banda sonora de la película también está inspirada en el propio repertorio de Leonard Bernstein — una forma fantástica de presentar la obra de Bernstein a una nueva generación.

Lo que no me gustó:

A pesar de todo lo que Maestro tiene a su favor, la película sigue siendo el epítome de lo que el público denomina peyorativamente como “Oscar bait” (anzuelo para ganar un oscar), especialmente en lo que se refiere a la dirección. Con una gran cantidad de ángulos amplios, composiciones poco convencionales y secuencias compuestas de una sola toma extraordinariamente larga, Maestro tiene muchas características del actor convertido en director que abusa de las técnicas del cine de arte. La esperanza casi palpable de ganar un premio de la Academia que irradia cada escena, distrae un poco de la muy digna exploración de la bisexualidad de Bernstein. Mientras tecleo estas palabras puedo imaginarme al nueve veces nominado al Oscar, Cooper, vestido en un esmoquin, sentado en un asiento de pasillo del Dolby Theater, con las manos entrelazadas esperando.

En cuanto a los problemas que plantea la representación de la bisexualidad, aparte del hecho de que la palabra “bisexual” no se menciona en ningún momento (un problema que no es exclusivo a la película Maestro), la brecha que las relaciones homosexuales de Lenoard provocan entre él y su esposa, y la frustración que ella expresa al respecto, pueden parecer inicialmente una representación negativa, pero parece ser fiel a la vida real de Bernstein. Sin embargo, la película ha sido justificadamente criticada por los hijos de Bernstein por el hecho de que la versión cinematográfica de Felicia parece luchar a veces con el hecho de aceptar la bisexualidad de su marido, cuando en realidad ella “sabía exactamente lo que estaba pasando“.

Image/Netflix

La calificación:

Ninguna película biográfica va a ser perfecta, y como ya se mencionó, el género en sí está plagado de obstáculos sin solución. Pero dado que Maestro elige la bisexualidad de Bernstein como su punto focal más destacado, sumado al hecho de que se le retrata despojado prácticamente de todos los estereotipos negativos tan a menudo vistos en la cultura popular, es difícil dar a esta película algo menos de cuatro unicornios. Si los espectadores se llevaran solo una cosa de Maestro, sería que Leonard Bernstein era bi y que su bisexualidad, retratada con riqueza y llena de colores, formaba parte integral de su vida y su obra. Es difícil pedir una mejor representación.

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