Leah es baterista, una fangirl, artista y protagonista de Leah on the Offbeat de Becky Albertalli, una secuela/spin-off de Simon vs. the Homo Sapiens Agenda.

Albertalli fue elogiada por su auténtica representación de la homosexualidad masculina en Simon. De hecho, la adaptación cinematográfica fue la primera vez que un importante estudio de Hollywood se centró en un romance adolescente gay. Sin embargo, aunque también da voz a la experiencia subrepresentada de un adolescente queer, a veces Leah on the Offbeat toca la nota equivocada. (Advertencia: SPOILERS importantes más adelante).
Si quieres saber más sobre cómo funciona la Escala Unicornio, hay una guía aquí.
Lo que me gusto:
Me gustó Leah mucho. Aunque algunos lectores han criticado su personalidad abrasiva, particularmente con su madre y sus amigos, creo que esto fortalece su autenticidad como una adolescente imperfecta. El personaje de Leah también suele estar subrepresentado en la literatura. No solo es bi, sino que es mujer, es gorda, y tiene desventajas socioeconómicas. Y su peso y riqueza, particularmente cuando se compara con sus compañeros, provocan una ansiedad identificable.
Leah confía en su sexualidad, que nuevamente es una razón para amar esta novela. Offbeat no es una historia de presentación en la misma línea que Simon. Leah supo que es bi desde que tenía once años y le habló a su madre casi de inmediato (quien a lo largo de la novela no hace más que apoyarla). Leah tampoco tiene dudas de su bisexualidad a pesar de la situación muy común de nunca haber estado con una chica. Sin embargo, la trama de Offbeat todavía se enfoca en un elemento clave del crecimiento de Leah con respecto a su bisexualidad: su lucha por expresarlo a sus amigos y su interés amoroso, Abby.
Abby es la otra mujer bi en Offbeat, que es bastante impresionante en sí mismo. Que una novela no tenga uno, sino dos personajes bi desarrollados es una representación perfecta. Abby también representa una experiencia diferente de bisexualidad: mientras que Leah es una experta, Abby es una novata. En Simon, se presenta como heterosexual, como lo hace durante la mayor parte de Offbeat hasta que besa a Leah. Incluso entonces, Abby admite que “pensó que solo éramos dos chicas heterosexuales experimentando” y no se compromete con una etiqueta, sino que prefiere describirse a sí misma como “bi discreta”.
Mientras que los lectores han criticado la actitud evasiva de Abby por perpetuar un estereotipo dañino de la bisexualidad como una fase, en realidad, su experiencia de la bisexualidad es tan válida como la de Leah. Mientras que Leah es la bi ideal, Abby es la realidad bi para muchos. Ella representa esa etapa a menudo larga y, para algunos, permanente, de confusión y negación que será identificable para muchos lectores.

Lo que no me gustó:
Aunque nuestras heroínas bi tienen un final feliz, no hay tantos momentos lindos o románticos como en Simon. El amor entre Leah y Abby es no correspondido o tumultuoso hasta las últimas páginas con un final apresurado e intrascendente.
También hay algunos momentos problemáticos a lo largo de la novela. Cuando Leah insiste en que no existe tal cosa como una “bi discreta”… o eres bi o no lo eres”, básicamente está controlando la bisexualidad de Abby. Aunque este es un escenario realista, y es natural que Leah se ponga a la defensiva cuando Abby no se “compromete por completo” con su sexualidad, Leah nunca se disculpa ni se critica narrativamente su comentario. Enfrentar a dos chicas bi entre sí, en lugar de que se apoyen mutuamente, no capta el mensaje de la novela.
La forma en la que Leah trata su interés masculino en la historia también es incómodo. Garrett, el deportista de secundaria, sufre una transformación de carácter cuando se enamora de Leah. Su reacción a esto es seguir engañándolo (porque “le gustaba la idea de que la persiguieran”), llevarlo al baile de graduación y luego engañarlo con Abby. Esto no solo fortalece el estereotipo de la persona bi promiscua e infiel, sino que pone una mayor inversión emocional en el romance femenino de Leah. Por supuesto, no hay nada de malo en eso, y la bisexualidad es una escala móvil de atracción y no una división 50/50, pero hubiera sido agradable leer sobre la atracción de Leah tanto por las mujeres como por los hombres.
La calificación:
Leah on the Offbeat es progresista, diversa, auténtica y tiene dos personajes bi de los que te enamorarás. Sin embargo, hay ciertos puntos en la novela que tocan una nota amarga. Albertalli podría haber resuelto algunos de estos problemas haciendo la novela más introspectiva. Aunque desde el punto de vista de Leah, hay más diálogo externo que pensamiento interno. Si tuviéramos un mayor acceso a la mente de Leah, y la mente de un personaje subrepresentado en la literatura, tendríamos una comprensión de las motivaciones detrás de sus palabras y acciones, que no solo habrían agregado profundidad sino que habrían traído las complejidades y matices de la bisexualidad a la vida.
