La película biográfica del 2002 de Julie Taymor, Frida, cuenta la historia de vida de esta extraordinaria mujer bi. Salma Hayek personifica a esta increíble mujer. Si no estás familiarizado con La Escala del Unicornio, aquí puedes ver como funciona.
Y si no han visto Frida, ¡están advertidos de que habrá SPOILERS!
Lo que me gustó:
La falta total del drama. Frida es mostrada como la rebelde que fue toda su vida, sin ser detenida por el convencionalismo. Apoya la Revolución Mexicana, se viste en ropa de hombre, tiene sexo prematrimonial y baila un tango sensual con Tina Modotti (Ashley Judd) que termina en un beso. Vive su vida libremente y no se preocupa demasiado por lo que el mundo piensa de ella por hacerlo.
Su bisexualidad no solo no es un gran problema, sino que la película evita por completo todos los estereotipos persistentes de la bisexualidad. Frida fue una mujer con muchos defectos, pero no tuvieron nada que ver con su sexualidad. No es indecisa, no es malvada ni manipuladora. Sus defectos son casi lo opuesto a estos estereotipos, ella es demasiada franca y directa, siente todo con demasiada fuerza, es promiscua, pero no sexualmente manipuladora.
A medida que avanza la película, se muestra su relación tumultuosa con Diego Rivera (Alfred Molina) a lo largo de su vida, y con varios otros amantes incluyendo a Leon Trotsky (Geoffrey Rush) y Josephine Baker (Karine Plantadit-Bageot). Frida y Diego aceptan a los numerosos amantes del otro, aunque ambos todavía son propensos a momentos explosivos de celos. En ningún momento el hecho de que sus amantes sean tanto hombres como mujeres es la causa de la discordia. La única ocasión donde esto es un pequeño problema es cuando Frida se da cuenta de que se ha acostado con una mujer con quien Diego ya había tenido relaciones.

La despreocupación con la que la película nos presenta su sexualidad y sus muchos amantes es maravillosa. Es muy fácil para nosotros imaginar que las décadas de 1930 y 1940 fueron tiempos definidos por convenciones sociales conservadoras, mujeres en grandes vestidos, matrimonios “tradicionales”, etc. Nos imaginamos un tiempo más represivo, pero también más simple. Taymor muestra a Frida viajando entre México, los Estados Unidos y París. Muestra la tensión y agitación artística y política. No hubo nada simple en este tiempo. Las relaciones de Frida con hombres y mujeres, su matrimonio poco convencional, su sexualidad vibrante frente a sus discapacidades físicas; también desafían audazmente esta idea de un “tiempo más simple”.

Lo que no me gustó:
Cada vez que veo una película con un personaje bi, contengo la respiración esperando escuchar la palabra. Esa palabra que casi nunca escuchas: bi. Es cierto que el escenario histórico de esta película significa que realmente no tenía derecho a esperar escuchar la palabra, pero sigue siendo frustrante que la bisexualidad de Frida permanezca sin nombre, como la bisexualidad de muchos otros personajes en muchas otras historias.
La mayor parte de la película giraba en torno a su matrimonio con Diego Rivera, y sus relaciones con las mujeres fueron mostradas secundariamente. Una noche de pasión, un desayuno a la mañana siguiente, un beso, o un baile. Nunca nos dan oportunidad de entender que tan profundas eran estas relaciones, y siempre se sentian un poco como noches de sexo sin importancia.

Incluso a su relación con Trotsky se le dedica más tiempo y atención, con ellos claramente deleitándose en una conexión intelectual y un sentido de humor compartido. Aunque la película muestra que ella amó a muchas mujeres, no está claro si estas relaciones se comparan con los lazos profundos que había compartido con Alex (Diego Luna), Diego Rivera o Leon Trotsky.
Me hubiera encantado poder ver que una de sus relaciones del mismo sexo recibiera un poco más de atención, hubiera amado poder ver la profunda conexión que tenía con sus amantes masculinos compartida con sus amantes femeninas. Sin embargo, considerando el tiempo limitado de una película, también estoy encantada de que muchas de las mujeres en su vida hayan aparecido en la película.
La calificación:
Es fácil de imaginar que nuestra generación fue la primera en ser liberada, de sentirnos libres de expresar nuestra bisexualidad. Amo que la película Frida de Taymor nos recuerda que no inventamos la bisexualidad. Antes de que muchos de nosotros naciéramos hubo una artista mexicana vibrante que vivía y amaba, sin límites de género.
