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La Escala del Unicornio: Mi pareja equivocada

Image/Miramax Films

octubre 9, 2019 · por Jennie Roberson

¡Bienvenidos de nuevo, lectores unicornios! Espero que todos estén felices, sanos y se hayan comido sus Zucaritas. A menos que tengan alguna alergia al gluten. En ese caso, quizá prefieran los Cheerios de miel. Sin juzgar a los demás, siempre preferí los de la abejita en lugar de las Zucaritas, pero cada quien lo suyo.

Con el paso de los años me he dado cuenta de que a toda generación le gusta ponerse nostálgica con la cultura pop de su juventud. No soy inocente en este sentido: me encantan las referencias a los años ochenta y, a veces, hago karaoke con canciones de Journey. De hecho, estos días todo gira en torno al resurgimiento de la década de 1990: abundan las botas Doc Martens, las franelas y las referencias a los Rugrats. Y no estoy queriendo restar méritos a nadie: hubo algunos aspectos fundamentales en el panorama de la cultura popular que tuvieron una influencia enorme. Quiero aprovechar para recordar hoy a uno de los autores más irreverentes de aquella época: el cineasta Kevin Smith. Hoy nos detendremos en su tercera gran producción cinematográfica, Mi pareja equivocada (1997).

Holden Banken sit on the couch playing a videogame while Alyssa is sitting behind them watching them play.
Imagen/Miramax Films

Antes de adentrarme en este drama romántico repleto de obscenidades, debo hacer algunas advertencias. Con el fin de discutir los temas queer que nos corresponde, esta crítica contendrá SPOILERS. Y si es la primera vez que te das una vuelta por aquí, o nada más quieres que te recuerde la forma de calificar las cosas que emplearé en esta crítica, no dudes en dirigirte a esta página.

¿Están todos listos? Empecemos.


Mi pareja equivocada es una comedia romántica de 1997 que se centra en Holden (Ben Affleck, antes de la fama de Mente indomable), un dibujante de cómics que, junto con un compañero Banky (Jason Lee), escriben historias sobre unos fumadores mota que luchan contra el crimen. Un día, en una pequeña conferencia de cómics, Holden conoce a Alyssa (Joey Lauren Adams), otra escritora de cómics muy sumamente lista. Pero mientras las chispas comienzan a volar del lado de Holden, pronto descubre que su hermosísima y encantadora nueva amiga se considera una mujer lesbiana.

Lo que me gustó:

Voy a ser honesta: tuve que luchar contra la nostalgia para intentar ser objetiva. Desde unas líneas metálicas que salen en los créditos iniciales, me di cuenta de que todavía me sabía de memoria secciones y frases completas de esta película. Estuve obsesionada con las películas de Kevin Smith cuando era adolescente. Dogma (1999) me llevó a emprender mi propia búsqueda personal y espiritual lejos de un hogar religioso. Clerks (1994) me demostró que, con agallas, suerte y deudas en mi tarjeta de crédito, a lo mejor, quizá, lograría triunfar en Hollywood como cineasta (aunque yo quería que la actuación encabezara mi descripción híbrida de actriz-guionista-directora).

Pero, bueno, este análisis no se trata de repasar mis recuerdos. Se trata de ver cómo se ha mantenido esta película en cuanto a la representación bi, considerando la época cuando se estrenó y las cosas que han cambiado.

Así que empecemos por las cosas que amé — y es que amé tanto a Alyssa. Ella es un tipo de personaje tan genial, lleno de matices y escrito de forma tan brillante que atrae al público al mismo tiempo que es un papel maravilloso para quien la fuera a interpretar. Smith escribió el personaje específicamente para Joey Lauren Adams, y su gran cuidado y atención al detalle resalta cada vez que ella aparece en pantalla. Sin exageraciones, Adams nos regala una interpretación conmovedoramente elocuente, retratando a una mujer queer en medio de una terrible crisis.

A medida que florece el romance entre los escritores, Alyssa le tiene mucha paciencia a su amigo convertido en amante, pero también posee suficiente amor propio para no dejar que nadie la avergüence por su pasado promiscuo y para no acabar cediendo ante las fantasías sexuales limitantes de Holden. Si bien comete algunos errores, sus límites están claros y los expresa claramente — algo poco común en las películas de esa época, en las que el papel de la novia suele subordinarse al del protagonista masculino.

En un momento dado, Alyssa nos cuenta en un largo monólogo cómo se enamoró de Holden y cómo llegó a entender su sexualidad en sus propias palabras. Ahí rechaza el paradigma heteronormativo que le ofrece la sociedad y, al hacerlo y se permite explorar su sexualidad, encontrando a Holden y llegando a un acuerdo que la satisface. Puedo entender por qué esto la atraería y también la valentía de Alyssa al decirlo, sobre todo sabiendo cómo eran las cosas en la comunidad lésbica y gay en la década de los 90 y considerando lo poco que se hablaba de estos temas incluso en el cine independiente de entonces. Es desgarrador escuchar su monólogo, incluso más de 20 años después.

Alyssa, her girlfriend and the boys sitting at a table together near empty plates, while the girls are only interested in eachother.
Imagen/Miramax Films

Por otro lado, también fue alentador ver a un personaje como Hooper (Dwight Ewell), un dibujante de cómics negro y gay que se hace pasar por un activista militante de algo parecido a las Panteras Negras con el fin de vender artículos coleccionables. Su personaje en especial, tan “lustroso” como él mismo se describe, precede por mucho tiempo el innovador trabajo que Sean P. Hayes realizaría en Will y Grace (1998-2020). Hooper es un personaje interseccional que el cine independiente de los 90 podía colar a escena, pero que el resto de la industria tardó una década en empezar a incorporar. Hay muchas cosas interesantes en Mi pareja equivocada — incluso los chistes sobre pederastia en la iglesia — que se adelantaron por mucho a su tiempo.

Lo que no me gustó:

“Bi”. Esta palabra prácticamente nunca aparece en el guion de la película. Toda la premisa de Mi pareja equivocada se basa en el hecho de que Alyssa es bisexual y, sin embargo, nunca oímos la palabra, ni una sola vez en toda la película.

Y, Holden, Holden, Holden, Holden… Se siente raro haber vivido el proceso de eliminar tu homofobia internalizada y tu “slut-shaming”, para darte cuenta de que cuando eras más joven, te identificabas con Holden, declarando su amor, mientras que de adulto te identificas en realidad con Alyssa y has tenido que lidiar con un montonal de Holdens que aparentan ser “chicos buenos” cuando en realidad tratan de forzar romances con sus amigas a pesar de haberles marcado límites platónicos bien claros.

Holden no tiene ningún tipo de responsabilidad, ni de sus actos ni de las consecuencias de los mismos, pero más allá de eso, además de su bifobia y su “slut-shaming”, es increíble que intente manipular y engañar a Alyssa llegando a hacerle una propuesta — que para él es totalmente aceptable — de un trío en el clímax de película. Se trata de un personaje dañino que constantemente exige validación (“¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?”) y que sólo piensa en cómo sus acciones lo beneficiarán a él, sin tener responsabilidad afectiva alguna, lo que trae consecuencias devastadoras para todos los implicados. Es chocante ver cómo intenta encajar a Alyssa en su molde de “manic pixie dream” queer.

Alyssa and her girlfriend sitting at a booth together with beers nearby. Alyssa is waving to someone off camera while her girlfriend is holding her.
Imagen/Miramax Films

Desgraciadamente, sus celos de Holden no son la única forma de borrado bi que ocurre en la película. Hooper también hace comentarios muy de la época instigando encono entre personas queer al señalar que no les cree a las mujeres de apariencia femeninas que dicen ser queer. ¿Y Alyssa sigue siendo su amiga? No sólo eso, Alyssa básicamente sufre el rechazo de sus amigas lesbianas, quedando aislada socialmente y recibiendo ningún apoyo en una escena unidimensional sobre las amistades queer.

La calificación:

A pesar de todas sus carencias, puedo ver a Mi pareja equivocada como una fábula sobre la bifobia, y encuentro cosas entrañables además de ser muy entretenida. Pero eso no significa que haya sido una película fácil de volver ver. Alyssa tiene muchísimos detalles y matices como personaje, así como desarrollo emocional importante — tan sólo me gustaría que la incluyeran en una película con más aceptación y donde se sintiera menos que “el problema es que era queer.” Como mínimo, ya que Holden decidió sacarle provecho a su relación y hacerla un cómic, espero que obtuviera los derechos de autor de su personaje.

2.5 emojis de unicornio
Alyssa and Holden sitting on opposite sides of a couch looking annoyed at eachother.
Imagen/Miramax