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La Escala del Unicornio: Carol

Image/StudioCanalUK

diciembre 25, 2018 · por Jennie Roberson

¡Felices días festivos, queridos lectores! Espero que esta temporada encuentre a todos en un estado de ánimo festivo y alegre.

Las fiestas llegan llenas de placeres maravillosos: suéteres grandes, chocolate caliente, luces de colores y más oropel de lo que puedes imaginar. Y una de esas pequeñas alegrías es la comida tradicional de las películas navideñas. Por supuesto, están todos los clásicos: ¡Qué bello es vivir!, La Navidad de Charlie Brown, Un príncipe de Navidad (no digas nada, es el perfecto ruido de fondo mientras envuelves regalos. Además, tengo una teoría conspiratoria que esa fantasía se convirtió en un modelo para como Harry y Meghan se casaran).

Sin embargo, con toda esta fabulosidad, me preguntaba si hay alguna delicia del cine no heterosexual para disfrutar. ¡Por supuesto que la hay! Oye, si la nación se discute anualmente sobre si Duro de matar es una película navideña (lo es), hay espacio para explorar las películas queer que toman lugar durante la época navideña.

Y así es como llegué a la película de esta Escala del Unicornio, el drama de 2015 Carol. Basada en la clásica novela queer El precio de la sal de Patricia Highsmith, Carol se centra en el personaje epónimo (Cate Blanchett) y su relación incipiente (y verboten) con la joven fotógrafa aspirante Therese (Rooney Mara) en la década de 1950 en Manhattan.

Please take heed that there will be SPOILERS sprinkled throughout my review. And if you need a reminder on how the Unicorn Scale metric works, this will take you to the inaugural article and how the system works. Cool? Cool. Cool cool cool.

Porfavor toma en cuenta que habrá SPOILERS esparcidos a lo largo de mi revisión. Y si necesita un recordatorio sobre cómo funciona la Escala del Unicornio, esto te llevará al artículo inaugural de cómo funciona el sistema. ¿Bien? Bien.También puedes encontrar nuestra reseña de esta película en nuestra nueva sección de Bi Media.

Lo que me gustó:

La mayoría de las veces, en el cine, vemos representaciones más contemporáneas de la bisexualidad y todas las dificultades que pueden surgir al asumir esa identidad. Pero a veces es bueno mirar hacia atrás y ver cómo la gente bi navegaba por codificaciones emocionales mucho más estrictas para buscar relaciones, unas tan peligrosas que podrían alterar los derechos de visita o la capacidad de conseguir trabajo. Aprecié cómo este guion tenía un punto deliberado desde el principio de mencionar el Comité de Actividades Antiamericanas, que a menudo usaba acusaciones de homosexualidad para delinear la reputación o el carácter de alguien. Mostrar esa nube oscura al principio de la historia recuerda a los espectadores el riesgo que corren estas amantes, incluso si no están en la esfera pública; esas investigaciones y la paranoia que viene de eso se filtró en el estado de ánimo nacional.

Carol mira con nostalgia a Therese mientras se aleja.
Imagen/StudioCanalUK

Con esto dicho esto, para una película ambientada y adherida a la cultura de la década de 1950, todavía había referencias a algunos modismos de la cultura del coqueteo que fue presente cuando Carol y Therese bailaban: el abandono de los guantes de Carol, la pregunta cuidadosa de Carol si Therese tenía novio y un comentario elegante de doble sentido (“me muero de hambre”). En la superficie, al pasar estas conversaciones, la mayoría de la gente asumiría que se trataba de interacciones inocentes. Pero amontonándolas, está claro que hay una fuerte atracción entre las dos mujeres.

Honestamente, no había pensado mucho en el hecho de si Carol o Therese eran bi hasta que mi editor sugirió esta película para una columna navideña. Supongo que había caído en la trampa del marketing de la “historia de amor gay” que la mayoría de los estudios de cine empujan para vender una película/borrar la bisexualidad de los personajes. Pero mirando hacia atrás tanto en los hechos como en la discusión en la película, está claro que Carol es bi, si no Therese. Algunos podrían argumentar que Carol tenía a su marido Harge como “barba”. Pero por su familiaridad entre ellas mientras bailaban en una fiesta más las bromas internas, es claro que tenían un amor que simplemente se desvaneció. Casi quiero argumentar que Therese está teniendo un despertamiento homosexual, pero tiene una conversación tan honesta como puede sobre las atracciones hacia el mismo sexo, ya que el tiempo le permite con su novio, Richard. Claro, era de naturaleza teórica, pero era claro que estaba probando terrenos para descubrir si sus atracciones por el mismo sexo tenían algún fundamento en común que Richard pudiera entender.

Carol apoyada contra el mostrador hablando con Therese en una tienda de dulces. Therese se ve nerviosa y Carol más confiada.
Imagen/StudioCanalUK

Algo más que aprecié, y que la producción se esforzó por establecer, es que Carol, en particular, no cuestiona su sexualidad; la historia no la empuja a un conflicto emocional de ninguna manera estereotipada. Carol no se siente culpable por su atracción por Therese; solo le preocupa cómo afectará sus derechos de visita a su pequeña niña. Qué refrescante ver a un personaje no negar sus atracciones o sentir vergüenza por quién se siente atraído en una narrativa.

Por último, Carol y Therese son personajes bastante bien desarrollados, especialmente considerando lo meditativa que es Carol como película, con mucho más dicho entre las palabras que en el diálogo real. Tienen vidas internas, miedos, defectos: todo.

Lo que no me gustó:

Sí, sí, sí, ellas no usan el término “bi” y eso me molesta, como siempre lo hace. Pero honestamente, al final me quedé tan atrapada en esta joya subestimada de una película que fue una ocurrencia tardía. Hay tantas cosas que me gustan del drama romántico que se me dificulta encontrarle fallas.

Carol observa a Therese mientras se prueba un perfume en las muñecas.
Imagen/StudioCanalUK

La calificación:

Carol es un personaje plenamente realizado y comprometido con el cine, aunque en la novela es más un enigma. Aun si algunas de sus motivaciones son esquivas, sus inclinaciones extrañas no lo son. Y hay algunas conversaciones reales sobre la atracción que posiblemente podría ver en los Estados Unidos cuando era más conformista en la década de 1950 aquí. Eso no es insignificante. Es una película grandiosa para un enfoque más reflexivo de la cultura queer durante un tiempo con más limitaciones. Y diablos, ¡incluso tiene un final feliz! ¡¿Cuándo conseguimos eso con personajes bi?! #damemifinalfeliz

Espero que esta película se incluya en los programas de estudios de cine queer tan fácilmente como su material original. Merece ser visto y discutido.

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