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La Escala del Unicornio: Watson

Image/PrimeVideo

febrero 19, 2026 · por Karina Ramos

¡Hola, mis queridos unicornios! A medida que llegan los meses más fríos y mi lista de series pendientes crece peligrosamente, me he sumergido en una nueva versión del universo de Sherlock Holmes, en la que el genio detective ha desaparecido y los misterios médicos no han hecho nada más que empezar. Así es: me topé con Watson (2025-) y, junto con los enigmas y el pathos, también encontré una deliciosa representación bi que se esconde en los pasillos de la Clínica de Holmes.

Así que ponte cómodo, porque estoy a punto de contarte todos los jugosos detalles de la primera y segunda temporada de este programa. Considera esto como tu alerta oficial de spoilers: sigue adelante solo si estás listo para saberlo todo.

En el trama que ocurre después de Holmes, Watson, creada por la cadena de CBS, donde Sherlock puede haber desaparecido, pero su ausencia acecha la Clínica de Holmes, la serie se distingue en varios aspectos: en lugar de tratarse de una trama habitual de policías y detectives, se presenta como un procedimiento de misterio médico en el que hay drama entre ex esposos, pacientes y compañeros de trabajo.

Imagen/ScreenRant

Lo que hace que Watson sea interesante no es solo que tenga un personaje que se identifica como bisexual, sino cómo presenta esa identidad. No es un elemento para el sensacionalismo, no se problematiza y no se reduce a un recurso argumental. Así es como Watson se sitúa en la Escala del Unicornio, desde la visibilidad bisexual que nos ofrece hasta lo que podría haber hecho si hubiera tuvido un poco más de espacio en su narrativa.

Si es la primera vez que lees una reseña de la Escala del Unicornio o quieres refrescar tu memoria, puedes consultar más detalles aquí. También puedes echarle un vistazo a nuestra entrada de Media Bi sobre la serie si buscas un resumen rápido.

Lo que me gustó:

Watson hace un buen trabajo al integrar la identidad bisexual de Mary Morstan en el núcleo de su historia central, en lugar de convertirla en el tema que la historia se detiene para examinar. Desde el primer episodio, Mary se muestra como la mano firme de la clínica: realiza una cirugía de emergencia en “Watson” (T1-E1) para salvar a Autumn cuando Watson no puede llamar a su cirujano habitual, estableciendo así su autoridad y competencia. Esa caracterización continúa a lo largo de los episodios como “Wait for the Punchline” (S1 E3), en el que Mary se enfrenta simultáneamente al deterioro de salud de Watson y a las políticas del hospital, y “Take a Family History” (S1 E9), que ofrece un flashback de Mary como asistente que toma una decisión ética desesperada para proteger a un paciente, dos momentos que profundizan su agencia y hacen que cualquier mención de su vida privada resulte natural en lugar de ser teatral.

Imagen/TVInsider

La bisexualidad de Mary se confirma por primera vez en el quinto episodio de la primera temporada, y la serie lo trata con un elegante eufemismo que resulta refrescante. Mientras se pone al día con la Dra. Carmen Li (Rosalind Chao), Mary menciona a una antigua pareja llamada Elise. Li asume que Elise es un hombre, y Mary la corrige amablemente diciendo: “No era un hombre. No le pongo género al desamor.” Es un intercambio que pasa desapercibido, pero eso es lo que lo hace efectivo: el momento se trata como algo completamente normal y es enredado en la conversación en lugar de destacar como una revelación. No hay pausas dramáticas, sólo dos profesionales hablando como adultos. La serie confía en que el público comprenda qué tipo de persona Mary es sin anunciarlo a gritos.

Su conexión con Elise resurge en el séptimo episodio, cuando Elise entra en la Clínica de Holmes como paciente con un trastorno neurológico degenerativo. El episodio combina el caso médico con una emotiva trama que revela la profundidad de su historia. Su reencuentro es cálido pero discreto: miradas afectuosas, medias sonrisas, viejas bromas susurradas en la sala de espera. Los flashbacks revelan los contornos de su relación, revelando una asociación basada en el respeto mutuo y ternura genuina. Su ruptura no fue el resultado de una traición, sino de la lenta erosión causada por dos carreras exigentes que las llevaban en direcciones diferentes: Mary está sujeta a la clínica y Elise trabaja en el extranjero. En lugar de inclinarse por la tragedia, el episodio trata su pasado con varios matices, ofreciendo a los espectadores una relación entre personas del mismo sexo que terminó no porque tuviera que hacerlo, sino porque la vida es complicada. Felicitaciones por eso.

Lo que no me gustó:

La mayor queja sobre el programa también es sencilla: Watson le da a los espectadores motivos para preocuparse por Mary y luego a menudo deja a un lado su bisexualidad. La serie ofrece varias escenas impactantes que definen a los personajes: en el primer episodio (T1E1), la alucinación de Watson y la revelación de Mary sobre su embarazo perdido, y los flashbacks en “Take a Family History” (T1E9) que explican sus decisiones pasadas, pero ninguna de estas escenas dramatiza explícitamente las relaciones románticas con mujeres ni muestra ningún tipo de desarrollo en cuanto a esas relaciones. Los resúmenes de los episodios confirman momentos personales importantes en la vida de Mary, pero no muestran una narrativa bisexual explícita que corresponda en la pantalla.

Parte de esto se debe al compromiso de la serie con los ritmos del procedimiento tradicional de la televisión: cada hora tiene que pasar por algún diagnóstico, la ética y las consecuencias emocionales de un caso (por ejemplo, “The Man with the Glowing Chest” (T1E5) se centra en una cura éticamente conflictiva y en el conflicto del equipo, lo que deja poco tiempo para otros arcos personales más extensos. Es comprensible, pero significa que los espectadores a menudo tienen que basarse en el subtexto para confirmar la bisexualidad de Mary, en lugar de verla desarrollarse en escenas en las que sale con alguien, o que sufre una ruptura o que forme una nueva relación en la pantalla. El resultado es una forma de representación que es real pero muy superficial: es presentada, sí, pero sólo apenas…

La calificación:

Cuando todo esto es considerado, Watson se lleva 2 de 4 unicornios. La serie nos presenta a una protagonista bisexual cuya identidad se trata como una parte integral de su vida en lugar de un giro en la trama, pero la poca consistencia nos deja con ganas de más. La bisexualidad de Mary se trata bien en los episodios que la destacan, pero la serie a veces deja pasar largos periodos sin adentrarse en esa parte de su personaje ni darle arcos románticos continuos que carguen un peso emocional. 

Cuando la representación aparece, es excelente, pero es menos frecuente de lo que merece una protagonista bisexual. 

Aun así, Watson ofrece algo poco común en la televisión: un personaje central cuya bisexualidad es reconocida, respetada e integrada en su historia personal sin ser convertida en una token más. Solo por eso, vale la pena celebrarlo.