Hace poco tiempo estaba charlando con una nueva amistad y mencioné los tipos de artículos que escribo para este sitio. “Oh, entonces te pagan por hablar sobre tus opiniones. Qué bien,“ ella replicó. ¡Y lo es! Pero el otro lado de las cosas en las que la gente no suele pensar de los revisores es que podemos tener la mente abierta. Me encanta recibir sugerencias de artículos, especialmente cuando quiero diversificar lo que estamos analizando bajo el microscopio. Entonces, cuando mi editora sugirió que analizara Fire Shut Up In My Bones, de inmediato quería hacerlo debido a que 1) no era ficción 2) no es escrito por una persona que es blanca.

Fire Shut Up In My Bones es una autobiografía del 2014 escrita por Charles M. Blow, un escritor, comentador de TV, y columnista para el New York Times, lo cual cuenta la historia desde su juventud hasta su comienzo en el periódico prestigioso.

Antes de que me adentre en esta revisión, debería de hacer claro que daré un fuerte advertencia de contenido. De hecho, debería de advertirte de que este libro necesita todo tipo de descargos de responsabilidad. Mientras, como siempre, te daré algunos SPOILERS en esta columna, la historia de la juventud de Blow involucra básicamente todos los avisos de contenido que hemos llegado a conocer en el mundo de lectura moderna. Si puedes imaginarte de qué hablo entonces sí, probablemente esté en el libro; si eso te causa pausa o quieres parar por un momento, no hay problema y no hay juzgamiento cualquiera.
Tómate todo el tiempo que necesites, o haz clic a otro sitio si no estás listo(a) para discutir estos temas. Entendería completamente ese esfuerzo y lo aplaudiría por cuidar de ti mismo(a) y de tus necesidades emocionales y psicológicas.
A menudo cuando me cruzo con libros para revisar en esta sección, prácticamente tengo que ir a buscar por trufas cuando se trata de encontrar temas bisexuales, enterrados profundamente en la narrativa o en la mirada sugestiva de un personaje. Pero ese no fue el caso en cuanto a la autobiografía de Blow — es cierto, su bifobia internalizada esta al centro del conflicto del libro, expresado en más de cien páginas mientras que su alma hace algunos cuantos discernimientos ambos en cuanto al abuso que tuvo en su juventud, y si es que esto alimentó sus preferencias homosexuales durante su desarrollo.
Blow toma mucho tiempo en explorar la evolución de sus sentimientos sobre su bisexualidad (la cual, sí, eventualmente le llama por nombre), discutiendo sentimientos de culpa y vergüenza sobre sus asaltos sexuales, sus urgencias persistentes, y como su atracción hacia los hombres es diferente a su atracción hacia las mujeres. Él habla sobre como esos quienes se han atrevido a vivir una vida que no es heteronormativa en su pequeña ciudad se movían en su mundo, y cómo su represión y su batalla interna formaron como él abarcaba otras facetas en su vida — desde la clase y raza a la masculinidad y el poder. La expresión queer (y su batalla en aceptarla) es el enfoque cuando relatan su juventud, y un cuento que probablemente terminará resonando con esos quienes tienen dificultades en manejar su propia identidad queer (ejemplo: la mayoría de la comunidad bi).
La prosa de Blow fluye desde una relajada a una apasionada manera dependiendo de la necesidades de la estructura de su biografía — ya fuese describiendo su ahora desvanecido villa de providencia y sus personajes así como sus trampas, a las relaciones que tenía con sus padres y familiares, al fascinante primer capítulo donde conocemos a Charlie y su determinado deseo de querer matar al hombre quien trató de asaltarlo cuando era joven. En la biografía de Blow se cubre un número fascinante de estos temas e hilos desde la siempre presente soledad, al efecto de mariposa de una de las acciones de un anciano, a los cambios de personaje dentro y fuera de sí mismo. Últimamente, él parece encontrar una manera en poder unificar muchas de sus identidades y aceptar así como él es.
Tuve que parar de idealizar el hombre que podría haber sido y el hombre que era, no solamente para solamente encajar en las uniformes definiciones de las demás personas sobre la masculinidad o los constructos de la sexualidad, pero al ser únicamente quién soy — hecho en la imagen de Dios, criado por el pecho de la naturaleza, y forjado por el fuego de la vida.
También trata sobre un estudio sobre la disociación desde la perspectiva de una víctima del abuso y las muchas otras formas de defenderse mentalmente de parte del joven Blow siendo aplicadas para poder hacer sentido sobre su trauma y moverse a través de él. Me gustaría adherir que este libro es especialmente recomendado para las personas quienes fueron víctimas del abuso sexual cuando eran niños. El triste hecho es que nuestra comunidad ha sufrido una desproporcionada cantidad de esto, y mientras que este libro puede ser algo que te haga revivir esas experiencias, hay ciertas tramas en el libro de duda, siendo escogido (o preparado o cazado), y la respuesta a su trauma sexual puede que resuene con estos miembros. De ninguna manera estoy diciendo que esto hará una buena lectura para relajarse en la playa, pero Blow de verdad que extrae y examina de lo que le pasó a él y sus reacciones emocionales, tanto como alguien quisiera sacar el veneno de una mordida de víbora y examinar su composición química.
Especialmente aprecié el leer de esta narrativa siendo vivida por alguien que tiene identidades en intersecciones — no solamente en el espectro sexual como una persona de color, pero como alguien quien viene de una clase socioeconómica de casi pobreza que raramente es representada en la literatura bisexual. Él toma el tiempo de explorar lo que esas dos intersecciones en verdad significan y como fueron impactadas, y continuar en serlo en su vida. Blow toma del tiempo al final de su libro para articular sus atracciones siendo fluidas, y que hay sin un número de maneras en las que uno puede ser bi, empujando del dominante estereotipo que uno debe sentirse igualmente atraído a las mujeres y a los hombres.
Mientras que la palabra ´bisexual´ es técnicamente correcta, solamente y lentamente vendría a usarla para referirme a mí mismo en parte debido a las connotaciones burlonas. Pero, en adición, parecería una palabra despreciablemente inadecuada e impresionantemente inexacta. Redujo un amplio número de identidades, increíblemente vasto y variadamente esplendido, en el cual las atracciones de mismo sexo fueron presentadas en medidas graduadas — desde una pizca de peso — a una sola expresión. Para mí parecía como si fuese exhaustivamente trazadas en la conciencia colectiva, sumergiendo una identidad fijada precisamente en el medio entre lo heterosexual y gay, dandole valor a cada uno, sin darle ninguna relación a lo que sentía. En mí, la atracción hacia los hombres nunca será la misma a la atracción a las mujeres — en los hombres se trataba más a la pizca — pero siempre estaría fluyendo.
Me lo creas o no, a pesar de los números de temas de los que hablé de cualquier manera hay un montón de contenido que no he cubierto (y tengo complicadas opiniones). Blow es un talentoso escritor quien muestra ninguna hesitación en hablar de temas difíciles y sujetos complejos, desde forzar a alguien a la universidad casi hasta la muerte, hasta cambiar la forma en que uno habla para (en específico la gente Africana Americana). Pero quería enfocarme en lo que el biógrafo tuvo que decir específicamente sobre la forma de ser queer, y como su percepción de eso tocó varias facetas de su vida. Además, ¿quién quiere leer una revisión que te de spoilers de cada vuelta y cambio de la trama?
Aunque Blow se concentra en su relación con altibajos con Dios o batiéndose sobre las emociones que tienes sobre la represión y la vulnerabilidad, la prosa de Fire Shut Up In My Bones siempre es cautivante. Lo recomiendo sin hesitación alguna. Es completamente un libro que no se puede dejar de leer.
