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Club de Lectura Bi: Bury the Lede

Unsplash/Rubén García

enero 15, 2020 · por Jennie Roberson

Los lectores que han leído mi trabajo aquí en bi.org puede que recuerden que no siempre me agradan los cómics. Me encantan las películas basadas en los libros de cómics, seguro, pero algunas veces tengo que sacudir viejos rencores de no sentirme muy bienvenida en esos espacios. Pero hay un montón de superhéroes bi (y supervillanos) que existen en las páginas de las novelas gráficas y no quiero excluir ese género entero de esta columna. Y por eso es que voy a presentar la primera novela gráfica en esta columna del 2019 de parte de Gaby Dunn llamada Bury the Lede.

Antes de que me adentre demasiado en la revisión, debería mencionar algunos descargos de responsabilidad. Primero que nada, estaré presentando algunos SPOILERS de la trama para poder hablar de algunos personajes y algunos profundos temas en la historia. Incluso debería de mencionar unas advertencias de contenido que pueden bien perturbar a algunos: depresión y el asalto sexual. 

Bury the Lede sigue a Madison Jackson, una interna en el periódico de ficción The Boston Lede, quien espera convertirse en una reportera de tiempo completo. Al trabajar una noche usando el aparato de escanear anuncios policiales que pertenecia al periodico, ella se encuentra en una escena de un asesinato espeluznante de una familia de Boston adinerada. Ella consigue una charla con uno de los sospechosos del asesinato, Dahlia Kennedy — a quien su macabra información hace a Madison la fuente de información y no a la reportera. Ahora Madison tiene que apresurarse para que ella no se convierta en la peona de Dahlia al romper con una historia más grande sobre el rechazo institucional del asalto sexual — y conseguir un pie por delante en romper con la narrativa.

Me encanta un buen misterio de detective con una mezcla de otros géneros, y Bury llega a esas marcas con esas vueltas a cada esquina muy emocionantes y un final similar a las historia de Michael Corleone. Este vertiginoso paso mantiene al lector trabajando mientras leen, y crea una excelente entrada para los lectores dentro de una nueva novela gráfica para una persona como yo.

Incluso en el aspecto queer, Dunn crea un mundo donde cualquier persona puede terminar siendo bi — y muchos de los personajes lo son. Esta falta de asunciones heteronormativas hace una tapicería más entera, no solamente en las relaciones, sino en el desarrollo de las personas por igual. Normalmente los personajes que apenas son desarrollados, tales como Dom el detective, no solamente consiguen tener profundidad en su desarrollo pero también una oportunidad para un arco romántico. Esta extra atención también nos da el elemento de misterio, desde que las personas normalmente asumiera que serían los amantes de omisión que no necesariamente se quedan juntos — o que sentirían una atracción mutua.

Dunn también saca ese truco del sombrero al tomar la tropa de Bajos instintos — ese estereotipo de asesino sexy bi — y la voltea al no hacer de la sexualidad un factor en el asesinato. Dahlia puede que manipule y sea una ingeniosa antagonista, pero el ser bi no parece ser el causante de ninguna de sus partes — sólo algunas otras elecciones éticas. Mientras que muchos de los personajes trabajan y a menudo disfrutan operar en las áreas grises de la moralidad, es un dulce alivio ver como podemos darle vuelta a ese cliché.

También puede que este sea un estirón, pero la instancia de Madison de ser pensada como una reportera — a pesar de que todos la llaman de todo pero eso mismo — parece bien jugar en la paralela de la vida real que las personas bi+ tienen como experiencia al salir del clóset frente al mundo. Una y otra vez tenemos que insistir quienes somos para solamente ser rechazados, negados y ser categorizados erróneamente — tanto como Madison tiene que insistir con sus colegas y familia que ella es una reportera. Y mientras que Madison va por encima de medias drásticas para probar quien ella es, su batalla por su reconocimiento es uno válido.

Bury contiene un diverso reparto de personas sin hacerlo un punto focal ya sea la narrativa o el trabajo artístico. Casualmente como parte de un hecho en este mundo la mayoría de los personajes — incluyendo al personaje principal — sostienen identidades en la marginalidad por encima de sus sexualidades — ya sea la raza, grupo étnico al que pertenecer, o discapacidad. Considerando que ambos como Boston y la sala de redacción contienen una variedad de demográficas, este nivel de representación adhiere un nivel de representación a la verosimilitud de la historia.

Había elementos alrededor de la sala de redacción y particularmente las secciones de la historia donde Dunn presentaba un íntimo conocimiento de la profesión hasta en los más pequeños detalles. Desde el diseño de la producción de lo que se muestra en los muros de un cubiculo hasta el uso de múltiples lenguajes de los reporteros que necesitan saber en orden para poder comunicarse con sus fuentes de información, esto le da matiz así como color a la arena que pensamos en conocer como una audiencia desde que All the President’s Men — pero nos prueba que tenemos muchos que aprender.

Desafortunadamente, mientras que Grisham inspiró el esquema a menudo en un paso rápido, hay una falta de cohesión cerca del arco final en cual es difícil de seguir algunas partes de la trama. Pero una vez más, uno de los originales sobre el género de detective de ficción, Raymond Chandler, fue conocido por sus tramas bizantinas, es por eso que veo esto como una falla perdonable — especialmente por un error de debut. 

Sobre todo, Bury the Lede es una excelente lectura — y no solamente por su representación bi, aunque esto es refrescante de poder ver. El descenso de Madison dentro de un juego de gatos atrapando al ratón con Dahlia, creó una forma de enredarme en él hasta el último marco de esta trama. Desearía que hubiese más novelas gráficas cuando era una bebé bi — pero me siento segura de que probablemente las hay ahora. Espero que no sea enterrada (perdón, no me pude resistir en hacer una referencia al título) en la sección trasera de las tiendas, el cual será consumido por todas las audiencias queer en todas partes.