El éxito de 2008 de Katy Perry, “I Kissed a Girl”, se considera un himno LGBT revolucionario tanto como un claro caso de queerbaiting sin vergüenza. Fue el décimo sencillo más vendido del siglo XXI y estuvo siete semanas en el número uno de los Billboard Hot 100.
Perry afirma que el coro de la canción se le ocurrió una mañana al despertar. Cuando los ejecutivos escucharon la canción, les preocupaba que no “funcionara en el Bible Belt (refiriéndose al sur conservador de los EE. UU.)”, pero al final fue lanzada y se convirtió en un gran éxito.
Escuchar a una mujer cantar abiertamente sobre su atracción hacia otra mujer en una canción tan popular era, sin duda, algo novedoso. La mención de su novio hace parecer que la narradora de la canción es, en efecto, bastante bi. Los críticos se quejaron de que la canción daba a entender que el beso entre personas del mismo sexo se hacía para llamar la atención y que, para ser una canción sobre ese tema, pasaba mucho tiempo asegurándole al oyente que esto era algo fuera de lo normal y que no se trataba de amor (sino solo de deseo).
Diez años después del lanzamiento de la canción, Katy Perry admitió que recurrió a varios estereotipos y que habría escrito la letra de manera diferente si la hubiera compuesto en 2018.
Otros críticos también han señalado un notable parecido con la encantadora canción del mismo nombre de la artista queer Jill Sobule, que también tiene una canción bi.
Aunque la canción quizá no ha envejecido del todo bien, para muchas personas, “I Kissed A Girl” (2008) fue la primera vez que escucharon en la radio un beso entre personas del mismo sexo celebrado de esa manera.