Hola, mis adorables ratones de biblioteca. Espero que todo vaya bien allá donde se encuentren. Con un poco de suerte, espero que estén acurrucados bajo una manta calentita, quizás con un amiguito peludo acurrucado a su lado en un sillón grande y cómodo, y una taza de té para completar un ambiente acogedor. Y, por supuesto, una pila de libros para leer de al menos un metro de altura, esperando para llevarte a una nueva aventura.
Hablando de aventuras, cuando leo sobre superhéroes o criaturas mágicas, a menudo me pregunto si realmente se enfrentan a las consecuencias de sus poderes. ¿Acaso una sirena se siente culpable si canta una canción y consigue que alguien le invite a tomar una copa? Si alguien pudiera curarse a sí mismo con magia, ¿tendría la tentación de buscar peleas en un bar sólo por la emoción de pelear? Y si el mundo estuviera lleno de este tipo de poderes, y pareciera que hay destinos más grandes en juego, ¿intentaría uno luchar contra su destino o lo enfrentaría sin miedo?
Estas son algunas de las preguntas que se plantean en la novela juvenil de fantasía romántica y oscura, Una suerte cruel, escrita por Kaylie Smith en el 2023. Hay mucha magia, traición y aventura, pero mi pregunta siempre es: ¿hay personajes bi ahí en esa historia? Averigüémoslo.
Antes de adentrarme demasiado en la madriguera del conejo negro encantado, debo hacer algunas advertencias. En primer lugar, habrá SPOILERS en esta revisión de la primera entrega de Smith de la saga Heartless Fates. En segundo lugar, aunque esta reseña no forma parte de la serie de la Escala del Unicornio de Bi.org, le daré un tratamiento similar e indicaré si recomiendo personalmente el libro al final de la revisión.
¿Todo en orden? Entonces, ¡a emprender nuestro viaje al encantador continente de Illustros!

Una suerte cruel comienza dejándonos en medio de una situación bastante complicada. La protagonista de la novela, una bruja fugitiva llamada Calliope o “Cala” Rosewood, guarda un montón de secretos, entre ellos la maldición del Sifón, que le permite absorber la energía de cualquiera que la toque hasta el punto de matarlos. Se encuentra a punto de sacar un seis sexto con un dado de bruja, lo que revelaría que está destinada a convertirse en Guerrera de Sangre en la Guerra de los Destinos entre los dioses y los mortales. Pero Calliope ha descubierto que puede haber una forma de borrar esas marcas hechas por los dados, aunque tiene un alto costo. Debe unirse a sus amigas (una sirena llamada Delphine y una bruja llamada Hannah), a su ex (un brujo llamado Ezra) y a su encantador hermano mayor, Gideon, para aventurarse en el Bosque Interminable con la esperanza de encontrar al Devorador de Brujas, que puede ayudarla a cambio de pagar un alto precio.
Hay mucho que elogiar de este libro que es un éxito en Goodreads. En primer lugar, tenemos a un autor bi, no binario (elle) creando personajes bi, queer y no binarios en un mundo de fantasía muy bien concebido. Es genial tener a un autor bi y de talla grande crear un personaje principal bi y de talla grande tan fascinante como es el de Calliope sin que esas cosas se conviertan en el detalle principal del personaje. Descubrimos que Gideon no sólo lucha contra la atracción que siente por Cala, sino que tiene un sórdido pasado con su compañero militar y oficial superior, un inmortal llamado Kestrel. ¡Por fin tenemos personajes masculinos principales que son bi! Pero esos no son los únicos personajes bi o queer involucrados. También nos enteramos de que Delphine, antes de emprender en su aventura, salía con un aldeano no binario, y si consigue no caer en las trampas del Bosque Interminable, puede que por fin se dé cuenta de que Hannah lleva años enamorada de ella.
Es interesante ver a Calliope luchar con la parte mágica del Sifón de su identidad, algo que quiere ignorar pero que claramente quiere expresar y a veces puede llegar a ser muy útil. Sin embargo, a medida que avanza la historia, queda claro que esta lucha es una metáfora de la bisexualidad. Al aceptar todas tus atracciones, también aceptas que no eres mitad una cosa (heterosexual) y mitad otra (gay), sino que eres algo distinto (bi).
También es fascinante ver cómo se desenvuelven todos estos personajes queer y cómo sus vidas se convierten en un cáos. Tenemos a Calliope en el centro de un triángulo amoroso entre hermanos, algunas dinámicas de poder en juego con Kestrel que todavía tiene una chispa con el príncipe de Onyx, Gideon, y toda una montaña de olvido entre Delphine y Hannah… Si te soy sincera, mis notas en las que explicaba todas las relaciones empezaron a parecerse mucho a la pared de conspiraciones de Pepe Silvia de Charlie en Siempre hay sol en Filadelfia (2005-).
Dicho esto, a pesar de todas las críticas en línea que hablan del rápido ritmo del libro, a mí me llevó demasiado tiempo sentirme enganchada. Esencialmente, se trata de la historia de una misión a lo largo de más de 400 páginas, ¿y tardamos más de 150 páginas en poner en marcha a toda la pandilla? Entiendo que se trata de fantasía y del comienzo de una saga épica, y que hay mucho por saber y establecer antes de empezar. Pero para una novela juvenil, es un poco injusto pedirle a los lectores adolescentes que esperen hasta llegar al segundo acto para que la historia se ponga en marcha, sobre todo teniendo en cuenta que posiblemente muchos de los detalles de la trama podrían revelarse a lo largo del viaje. Quizás el único libro de fantasía que se me ocurre en el que los protagonistas tardaron más en iniciar oficialmente su búsqueda fue La Comunidad del Anillo (1954), y Tolkien tenía muchos más personajes y tradiciones que exponer.
Dicho esto, una vez que Una suerte cruel se pone en marcha, de verdad que nunca para. Me resultaba cada vez más difícil dejar de leer el libro, ya que cada capítulo terminaba con un cliffhanger y yo simplemente tenía que saber qué pasaba después.
Otra crítica, sin embargo, es que me dio la sensación de que estaba evitando revelar que Calliope es bisexual por alrededor de dos tercios de la historia (cuando menciona su atracción por las mujeres al ver a una criatura femenina en el bosque que identifica como su tipo). Entiendo que a veces se le reste importancia a la identidad queer al principio para que las cosas sigan avanzando, pero esto parecía casi una idea de última hora, y en realidad nunca se exploró más allá de una línea o dos en todo el libro. El término “bisexual” tampoco nunca se utiliza en Illustros, lo cual es una pena, aunque la identidad queer parece estar muy normalizada como expresión válida de atracción en este reino, así que lo dejaré pasar.
Una suerte cruel tiene mucho a su favor. Entre heroínas bi de tallas grandes y los hombres bi que las aman, una pandilla de personajes secundarios queer y un mundo en expansión que se vuelve más intrigante con el paso de las páginas, es una lectura divertida con más personajes queer de los que puedas imaginar. Una vez que se pone en marcha, es una auténtica delicia como entrada en el reino de la fantasía. Y, con algunos giros geniales que nunca vi venir para cerrar la historia, no puedo esperar a ver qué pasa en la secuela de Smith, A Reckless Oath — y más allá. Si buscas un amor caótico, una magia aún más descabellada y una aventura que no sabe quedarse quieta, este libro está repleto de magia. Que se joda Pepe Silvia, tengo que saber qué pasa después.